Las segundas (y hasta terceras) oportunidades existen. Así lo demuestra la historia de Natalia López, una vecina de Lomas de Zamora que, tras atravesar la pérdida de sus dos mascotas y que, volvió a apostar por el amor animal al adoptar a un perro que vivía en una iglesia a la que concurría habitualmente.
Una adopción que cambió dos vidas en Lomas de Zamora: la historia de Natalia y Bombo
Una vecina conoció a un perro en una iglesia de Lomas y decidió darle un hogar. Una de esas historias atravesadas por el amor y las segundas oportunidades.
En diálogo con el Diario La Unión, Natalia explicó que en el pasado supo tener a un perro llamado Corcho, el cual la acompañó por muchos años de vida hasta que partió de este plano. Tiempo después, siendo madre y con sus hijos adultos, volvió a brindarle un hogar a un nuevo can, Pichu, quien lamentablemente falleció a causa de un infarto vinculado a problemas de salud. “Fue muy doloroso porque Pichu era mi compañero ya que en mi casa solamente vivimos con mi marido”, rememoró, con nostalgia.
En Lomas de Zamora, el duelo se transformó en amor
En medio de ese duelo, Natalia encontró en distintas actividades una forma de distraerse: una de ellas era el newcom, un deporte que practicaba en una iglesia de Lomas de Zamora. Allí, por casualidades del destino (o por obra de Dios, como ella misma interpreta desde su fe católica), conoció a un perro que vivía hace cuatro años en las instalaciones y que era cuidado de manera comunitaria.
“Me propuse que ese animal tenga un cambio y una mejor calidad de vida. Después de la muerte de Pichu había decidido no tener más animales, pero su caso me superó: mediante mi profesora fue que hablamos con los responsables de la iglesia para una adopción responsable”, explicó Natalia.
Fue así que Natalia le dio un nuevo hogar al perro, a quien nombró Bombo. “Tras llevarlo al veterinario y hacerle todos los chequeos, puedo decir que tiene alrededor de diez años. Es muy cariñoso y está todo el tiempo pegado a mí”, relató López. Si bien en un principio existió la posibilidad de buscarle una familia, rápidamente esa opción quedó descartada ya que fue la propia vecina la que decidió cuidarlo y darle un espacio acorde a la necesidad del can.
La importancia de adoptar para cambiar vidas
Para la vecina, la sociedad argentina aún debe concientizarse para que más perros puedan recibir el amor de una familia: “También es necesario que existan lugares en condiciones donde las personas puedan llevar a un animal en caso de no poder hacerse más cargo o luego de haberlo encontrado en la calle. Por suerte hay muchos rescatistas que hacen todo lo que está a su alcance y más por los animales”.
Hoy, Natalia disfruta de esta nueva etapa junto a Bombo, con la tranquilidad de haberle dado una mejor vida. “Es una compañía hermosa. Lo vemos bien, animado, y eso es lo que queríamos: que tenga una familia durante sus últimos años, que ojalá sean muchos”, concluyó, emocionada.