El sueño de recorrer el mundo, conocer distintas culturas y convertirse en una nómade internacional es lo que está cumpliendo hasta hoy, la fotógrafa y docente de Temperley, Carol Ramallo (33) que desde Nueva Zelanda, donde está residiendo actualmente, contó como es la experiencia de visitar y trabajar en otros países.
Es de Temperley, hace cinco años viaja por el mundo y ya vivió en más de siete países
Carol Ramallo encontró la forma de salir de la rutina y pasó de vivir en Temperley a recorrer el mundo. Dice ser nómade y desde Nueva Zelanda contó su historia.
Hace cinco años que se subió a su sueño y lo transita sin límites. Ya pasó por siete países y asegura que la experiencia la invita en cada rincón del mundo a convivir con personas locales y con muchas otras que están en la misma experiencia de viajeros que ella. "Hice amigos de todas partes del mundo", confesó.
"Desde que soy chiquita con mi familia íbamos todos los veranos a Mar de Ajo hasta mi adolescencia. Así que se podría decir que desde ese entonces comencé a viajar, pero cuando crecí comencé a pensar en conocer distintos lugares, aunque durante mucho tiempo no me animaba a hacerlo sola", comenzó contando sobre esta experiencia que la llevó al otro lado del mundo.
Carol es fotógrafa y ejerció como profesora en la educación primaria: "Trabajé haciendo fotos en bodas y estuve dictando clases en escuelas como el Euskal Echea y Escuela Belén, ambas en Llavallol, hasta que decidí irme del país".
Aseguró que cuando comenzó a obtener dinero, fruto de su trabajo, siempre quiso viajar. "Recuerdo que me fui de vacaciones sola y también con amigas. Me gustó siempre disfrutar mis ahorros conociendo nuevas culturas y como soy profesora busco ver con mis ojos lo que está en los libros, eso me entusiasma mucho y lo fusiono con la fotografía, capturando otras realidades. Eso es muy motivador".
Su primer viaje que la comenzó a alejar de Temperley
Carol comenzó conociendo Argentina, pero ese primer viaje sigue intacto en su memoria porque fue especial y en homenaje a alguien importante en su vida. "Mi primer viaje fue a la provincia de Salta, lo hice por mi abuelo ferroviario porque allí logré cumplir su sueño de conocer el Tren a las Nubes, así que fue para homenajearlo a él", resaltó.
Y fue a partir de ese viaje que comenzó a "vacacionar cada vez más", resaltó y agregó: "Recorrí gran parte de Argentina, varios países de Latinoamérica y Europa. Viajaba con mis ahorros, pero con el tiempo la situación económica en Argentina se volvió cada vez más difícil, lo que me llevó a buscar alternativas para vivir y trabajar en el exterior".
Así fue cuando conoció la modalidad Working Holiday que la acercó más a seguir cumpliendo su sueño. De esta manera a través de permisos de residencia y trabajo temporal, que son generalmente por un año, logró seguir viajando, vacacionar y trabajar legalmente para financiar su estadía en otro país.
"En 2021, en plena pandemia, comencé a buscar visas Working Holiday. Fue un proceso difícil, con muchas restricciones, incertidumbre y meses intentando conseguir turno. Finalmente logré aplicar y me fui de Argentina en agosto de 2021", recordó desde Nueva Zelanda.
Las visas working holiday las conoció a través de su amiga Camila. "Ella también es de Temperley y estaba viviendo en Berlín. Fue quien me alentó mucho a que me anime. Fue un incentivo porque con ella también estaban otros dos amigos de mi barrio: Matías y Santiago que me transmitieron mucha tranquilidad, al igual que Luchito que viajaba por el mundo y me motivaba siempre que hablábamos a que lo haga", destacó.
Dejar a los seres queridos
Cuando Carol obtuvo la visa esperada, le avisó a su familia, a las escuelas donde trabajaba y se la jugó porque aún había varias restricciones por la pandemia. "Las directoras de las escuelas pensaban que era una locura, pero me apoyaron mucho y me dijeron algo que me dio mucha paz 'ojalá encuentres lo que buscás y no te olvides que ésta es tu casa, te vamos a esperar con los brazos abiertos si decidís volver'”, contó.
Fue todo rápido y hasta sus hermanos la ayudaron a vender todo lo que tenía mientras se preparaba para el viaje: "Lo más difícil fue despedirme de mi papá. Estaba con tratamientos por cáncer. Me dijo una frase que es lo que me da fuerzas hasta hoy, 'no te voy a hacer lo mismo que me hicieron a mí mis papás, no te voy a cortar las alas, sé que es tu sueño, tenés mi apoyo, andá y sé feliz'”
Así fue que en agosto de 2021 se fue sin posibilidad de volver ya que en ese entonces Argentina no permitía el regreso de sus ciudadanos que estaban en el exterior: "Mi familia tenía mucho miedo de qué pasaría si me negaban la visa, pero nunca lo pensé y si pasaba, la aventura ya había empezado".
La experiencia de ser nómade en el exterior
Desde aquella despedida, Carol estuvo en: Alemania, Noruega, Irlanda, Francia y actualmente Nueva Zelanda. "Entre viajes y estadías, recorrí todos los continentes, excepto la Antártida y pude volver de visitas porque al barrio gasolero siempre se lo extraña", confirmó respecto a su amor por Temperley.
Visitó las Islas Malvinas cumpliendo la promesa que le hizo a su papá cuando falleció. Además, viajó por América, Europa, Asia, África y Medio Oriente. "Utilicé herramientas como coachsurfing para alojarme con locales, lo que me permitió conocer las culturas desde adentro y generar vínculos muy fuertes", resaltó, y añadió: "Tengo muchas historias de viajes y encuentros con personas de distintas realidades, lo que me hizo valorar mucho la posibilidad de poder viajar y elegir".
Si bien, Carol tiene una cuenta de Instagram donde sube sus viajes, contó que no es su prioridad. "La realidad es que no utilizo mi Instagram como los influencers que arman contenido todo el tiempo. Lo mío es como una cuenta común en donde subo mi vida cotidiana. Podría armar algo bien y lo he intentado, pero por distintos motivos termino prefiriendo quedarme en el molde. Subo fotos de paisajes, mis textos, cuento de mis viajes, pero también una foto en el espejo arreglada para ir a un bar con amigas, un meme, la foto de mi desayuno, lo cotidiano".
Carol mantiene sus raíces intactas, sabe lo que quiere y cada experiencia por el mundo le da la tranquilidad y la seguridad de poder continuar su sueño. "Soy, simplemente, una chica de barrio que se animó a dar el primer paso y hoy está recorriendo el mundo", afirmó, y respecto al futuro manifestó: "Me gustaría crecer en el rubro literario, me gusta escribir y en algún momento, tal vez me animo a publicar un libro de estas aventuras".
Por el momento, su destino sigue en Nueva Zelanda, pero sigue buscando la respuesta a la pregunta que le hacen a los viajeros: ¿A qué le escapas o qué buscas? "Con el tiempo entendí que no viajo solamente por conocer paisajes, otras culturas ni gente. Entiendo que resolví los motivos por los cuales 'huí' y encontré lo que buscaba, aunque al compañero lo sigo buscando por el mundo entero", concluyó.