Desde que Marcelo Alejandro Rock (29) conoció la salsa en su propia casa gracias a su hermana cuando era apenas un adolescente sintió algo especial que lo atrapó tanto que decidió dedicarse de lleno, aprender el ritmo del caribe y comenzar a dictar clases en Lomas de Zamora.
Conoció la salsa en la adolescencia gracias a su hermana y se enamoró
Marcelo Alejandro Rock se involucró con la salsa, que la define como "energía y vida". Comienza a dar clases en Banfield.
El mes próximo, Marcelo va a arrancar sus clases en el Centro Cultural Dorado Arte de Lomas de Zamora y ya está en plena preparación del grupo. Contó de dónde nace su pasión por la salsa y en consecuencia las ganas de transmitir a muchas personas el arte del baile.
"Mi hermana empezó antes que yo. Un día, hace más de 15 años, vino ella con sus compañeros de clase y se pusieron a bailar en mi casa. Los vi y me fascinó. Inmediatamente sentí en mi interior que quería eso para mí", comenzó relatando sobre su primer acercamiento a un mundo que hoy es su salida laboral.
Sus ganas de sentir en el cuerpo, el ritmo de la danza fueron tan claras en ese entonces aprovechó ese entusiasmo y ese empuje para empezar a tomar clases en un gimnasio cerca de su casa.
"Lo primero que hice fue ir a tomar clases y mi primer maestro, Juan, me enseñó las bases y me transmitió las ganas de aprender", relató.
Como la salsa también es uno de los ritmos que además invita a participar en grupo de distintos encuentros, Marcelo comenzó a experimentar el baile en distintos espacios. "La realidad es que fui tomando clases en muchos lados. Experimenté, probé y llegué al mambo que es el estilo que más me gusta y que me interesa profundizar", adelantó.
Los que se sumen a las clases en Lomas de Zamora deben entender lo que significa bailar salsa
Marcelo define al ritmo musical del caribe que tomó como propio como energía y vida. Por recomendación de un amigo que le sugirió dar clases comenzó a animarse muy de a poco porque si bien quería transmitir lo que le pasa al bailar, a veces se hace difícil lograrlo: "Comencé en un centro cultural en Banfield. Un lugar hermoso. Para mí fue importante porque aporté al lugar, pero en ese entonces no me sentía muy capacitado para dar clases, pero descubrí que es importante empezar", relató.
En 2010 se anotó en el profesorado de ritmos caribeños en una institución reconocida en la materia y gracias a esa capacitación se convirtió en el profesional que es hoy, que se dedica a armar grupos de salsa bien comprometidos y que puedan superarse cada clase.
"Cuando comencé a dar más clases y a formarme más entendí lo importante que es pararse frente a personas que quieren aprender a bailar y poder ayudarlos en esa aventura es mi gran desafío y satisfacción cuando los veo crecer en ese proceso", aseguró.
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