domingo 24 de mayo de 2026
Historia.

El éxodo porteño que marcó el futuro de Lomas de Zamora

A fines del siglo XIX, la epidemia de fiebre amarilla golpeó con violencia a Buenos Aires. Sin esa tragedia, la historia de Lomas hubiera sido distinta.

Si aquella tragedia no hubiera ocurrido, probablemente la historia de la ciudad sería distinta. A fines del siglo XIX, la epidemia de fiebre amarilla golpeó con una violencia devastadora a Buenos Aires. El brote más fuerte se extendió entre 1868 y 1871 y dejó un saldo estremecedor: más de 20.000 muertos en una población total cercana a los 180.000 habitantes.

La zona sur porteña fue una de las más castigadas y el impacto resultó tan profundo que más del 10% de la población de la Capital perdió la vida en esos años. La enfermedad sembró terror. Frente a ese escenario, quienes contaban con recursos económicos decidieron abandonar la ciudad y buscar refugio en zonas alejadas del núcleo urbano. Ese éxodo modificó hábitos, relaciones sociales y también la composición demográfica de distintos puntos de la provincia.

Lomas de Zamora quedó al margen del desastre sanitario

Lomas de Zamora, por entonces conocida como Ciudad de la Paz, a cargo de Francisco Portela, quedó al margen del desastre sanitario que atravesaba Buenos Aires. Aunque existieron algunos casos aislados, la peste nunca alcanzó allí el nivel de gravedad registrado en la Capital. Esa situación convirtió al lugar en un destino elegido por numerosas familias porteñas que buscaban empezar de nuevo, ya fuera de manera transitoria o definitiva, en los suburbios no costeros.

Los números muestran con claridad el cambio que atravesó la localidad. El censo nacional de 1869 registraba apenas 1.723 habitantes en Ciudad de la Paz. Poco más de una década después, el relevamiento provincial de 1881 elevaba esa cifra a 4.299 personas. Además, un 35% de la población era extranjera, principalmente inmigrantes italianos y españoles. Las condiciones sanitarias del pueblo estaban lejos de ser óptimas. No había hospitales ni médicos en la zona, lo que aumentaba la preocupación de las autoridades locales.

Durante la gestión municipal de Francisco Portela se tomaron medidas preventivas para intentar contener cualquier posible avance de la enfermedad. Entre ellas, el cierre temporal del turno tarde de las dos únicas escuelas del pueblo. La alarma era tan grande que incluso se prohibió por un tiempo el ingreso de personas enfermas al partido, salvo en el caso de vecinos de la zona. Aun así, los registros recopilados entre 1870 y 1872 indican que en Ciudad de la Paz solamente murieron 32 personas por fiebre amarilla. ¡Hasta la semana que viene, amigos!

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