River pisó fuerte en Santiago de Chile y logró un valioso triunfo por 2-0 ante Palestino para asegurar un lugar en los octavos de final de la Copa Libertadores.
Con autoridad, River ganó en Chile y se clasificó a los octavos de final
El Millonario le ganó por 2-0 a Palestino, de visitante, en un duelo clave por el Grupo A y aseguró su boleto para la próxima instancia del torneo continental.
El equipo de Gallardo, que necesitaba quedarse con los tres puntos para abrochar su clasificación, sacó a relucir toda su estirpe copera e impuso condiciones con goles de Pinola y Fernández, uno en cada tiempo, para matar las ilusiones del elenco local.
La necesidad lo obligó al Millonario a plantarse rápido en terreno rival. Y con buena circulación y la receta de atacar por las bandas, lo consiguió. Así, con este plan, marcó una supremacía ante un rival que se vio superado, no tuvo ideas para generarle serio peligro a Armani y tampoco logró ejercer presión alta, algo que le había dado buenos resultados en el duelo de ida en Núñez.
Sin embargo, y más allá de la superioridad plasmada, a River le costó romper el cero. Recién lo pudo conseguir a los 31 minutos mediante una pelota parada: centro de Fernández, palomita de Pinola por el segundo palo y gol para el Millonario.
Esa misma receta utilizó en la última jugada del primer tiempo, pero el cabezazo de Martínez Quarta -tras otro centro preciso del ex Temperley- besó el palo y no pudo transformarse en el 2-0.
El trámite continuó por los mismos carriles en el segundo tiempo. Es que si bien el local se paró más arriba y tuvo dos claras, primero con un remate que pasó cerca de Jiménez y luego (ya con el 2-0 establecido) con un tiro al palo de Passerini, el Millonario manejó las acciones y tuvo el control de juego, con un gran trabajo de Fernández y Pérez, quienes fueron unas de las figuras del equipo de Marcelo Gallardo.
Justamente, el ex Gimnasia fue el encargado de aprovechar una mala salida del arquero local para anotar el 2-0 sin marca y matar las ilusiones del local, que quedó sin argumentos y se diluyó por completo.
En Santiago de Chile, River hizo su trabajo, ganó y ya piensa en los octavos de final.