La reinauguración de la Confitería Gallardón ya es una realidad. El histórico comercio de Lomas de Zamora reabrió sus puertas ante un centenar de asistentes que disfrutaron de un momento cargado de emoción, aplausos y recuerdos. Un evento significativo para la comunidad, que celebró la continuidad de un espacio emblemático del distrito.
La Confitería Gallardón de Lomas de Zamora volvió a abrir sus puertas: "Recibimos amor y cariño"
Con la presencia de amigos y familiares, el local de Lomas de Zamora celebró su reapertura tras una remodelación que combina modernidad y tradición.
Amigos y familiares, sumado a proveedores y algunos clientes, fueron testigos del momento en el que se levantó la persiana del local, ubicado en Piaggio 1079, para mostrar las mejoras que llevó a cabo la Confitería Gallardón: ahora luce con heladeras exhibidoras en forma de “U” para una mayor comodidad de los vecinos y de los propios empleados.
La Confitería Gallardón, sinónimo de Lomas de Zamora
“Fue una jornada emocionante, donde pudimos recibir mucho amor y cariño por parte de los presentes. Volver a abrir luego de unos días de remodelación fue un logro inmenso: estamos satisfechos de devolverles a los clientes algo de lo que ellos nos brindan a diario, desde que empezamos en el garaje de esta casa”, contó Karina Simondet, nieta de Eloy Simondet (uno de los primitivos dueños de la confitería) y quien está a cargo junto a su marido Fernando Parrillo de la atención del local desde 2015.
Entre tantos cambios, hubo cosas que se mantuvieron intactas: se siguen usando recetas originales de la época de los Gallardón, las cuales dieron vida a distintas exquisiteces que se convirtieron en icónicas en Lomas. El objetivo es claro: llegar a más vecinos y “que todos sepan que la Confitería Gallardón está abierta, con la misma calidad de siempre”.
Entre tantos cambios, hubo cosas que se mantuvieron intactas: se siguen usando recetas originales de la época de los Gallardón, las cuales dieron vida a distintas exquisiteces que se convirtieron en icónicas en Lomas.
“Pude ver a los ojos a cada uno de los presentes y en su mirada sentí el apoyo y el orgullo de vernos crecer. Muchos nos ayudaron a subir este escalón, de gran importancia para mi familia y para todo el distrito”, aseguró Karina, aún emocionada.
Simondet le dejó un mensaje a los vecinos de Lomas y otras localidades: “Ojalá que cada vez que un cliente pise la confitería, pueda llevarse un pedacito de felicidad a su familia. Que nuestros productos fomenten la unión, el compartir y la celebración”.
“Sabemos que hay mucho que mejorar, pero todavía tenemos sueños por cumplir. Anhelo con la inclusión de una cafetería, como supo tener la Confitería Gallardón, para que sea un punto de encuentro entre familiares y amigos”, cerró.