El nombre de Jorge Ginarte se lo asocia rápidamente a Los Andes. Y no es para menos. Una de las tribunas del estadio Eduardo Gallardón lleva su nombre. Sin embargo, en Temperley también dejó una huella. Por eso, a horas del clásico por la Primera Nacional, es una historia para contar.
Jorge Ginarte, el hombre que marcó la historia de Los Andes y Temperley
Fue futbolista y entrenador de ambos clubes, en las dos funciones se destacó y dejó una huella que perdura: ascendió con los dos a Primera División.
La vida del “Gordo” Ginarte estuvo entrelazada por estas dos instituciones, en ambas dejó un grato recuerdo y aún es recordado por los hinchas más grandes. Su trascendencia fue tal que, cuando falleció en 2010, los dos clubes sintieron la pérdida de una persona que había marcado a fuego su historia.
Primero fue un marcador central reconocido, al que Juan José Pizzutti eligió para reemplazar a Roberto Perfumo durante una gira de Racing, y después como un gran entrenador del ascenso. En ambos cargos, dejó una marca en Los Andes y Temperley.
“Yo soy un bicho del Ascenso, de toda la vida. Vengo de una época que en el fútbol se podía haber jugado en Temperley y Los Andes y ser respetado en ambos clubes. No digo querido porque ése es un sentimiento muy especial en la gente. Pero que en Temperley y Los Andes me respetan, ponele la firma”, había señalado durante una entrevista. Y es verdad.
Ginarte, formado en Temperley e ídolo de Los Andes
Ginarte se inició en las inferiores del Gasolero y jugó 48 partidos hasta que fue vendido a Huracán, en 1963, dejándole una importante suma de dinero a la entidad de Turdera.
Su llegada al Milrayitas se dio a los años, en 1968, y ahí formó parte del equipo que realizó la mejor campaña del club en Primera División, con victorias resonantes y logrando la clasificación al Torneo Nacional por única vez.
En el elenco de Lomas de Zamora, Ginarte estuvo tres temporadas y disputó 95 partidos en la elite del fútbol argentino, siendo el capitán y referente del mejor equipo de la historia del club. Su único gol en primera, además, lo hizo con la milrayitas.
Después de eso, con 221 partidos en Primera División, emigró al fútbol mexicano y allí jugó sus últimas tres temporadas como futbolista profesional, dejando una gran imagen en Pachuca. Luego, de regreso en el país, inició su carrera como DT.
Como entrenador, ascendió con los dos a Primera División
Si bien todos recuerdan el que consiguió con Los Andes en la temporada 1999-2000, también aportó su granito de arena en el primer ascenso de Temperley a la elite del fútbol argentino en 1974.
El “Gordo”, quien había debutado como futbolista en el Celeste, repitió como DT. Y lo hizo de gran manera, armando un equipo que terminaría logrando el ascenso ante Unión en Junín, aunque con Roberto Iturrieta como entrenador.
Ginarte dirigió al equipo durante el Torneo Preparación, en el que terminó en el primer puesto de la zona Sur (10 victorias, 6 empates y 2 derrotas) y sacó boleto para pelear por el ascenso al final de la temporada. Los últimos 14 encuentros del 1974 estuvo al frente de Iturrieta.
En Los Andes, después de estar cerca con otros clubes, Ginarte se sacó la mufa y consiguió su primer ascenso a primera como entrenador. Lo hizo con un equipo brillante, sólido y efectivo, que se hizo respetar a fuerza de buenas actuaciones. Y en la cancha de Quilmes, en la final del Reducido, hizo historia: después de 29 años devolvió a Los Andes a la máxima categoría y de esa manera se consolidó como uno de los grandes ídolos de la institución, a tal punto que una tribuna lleva su nombre.