Septiembre es el Mes de Concientización del cuidado de la salud mental y cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En este contexto, hablar, reconocer señales de alerta y saber cómo acompañar a una persona que atraviesa una crisis puede resultar fundamental.
Suicidio: las señales que no hay que minimizar y la importancia de pedir ayuda
En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y Septiembre Amarillo, el psicólogo lomense Jonathan López Martin destaca las señales de alerta.
La problemática adquiere relevancia frente a los últimos datos oficiales: en 2025 se registraron 1.979 suicidios en la provincia de Buenos Aires, frente a 758 homicidios dolosos y 1.049 muertes provocadas por accidentes viales.
Según un informe del Observatorio de Política Criminal, elaborado a partir de datos del Sistema Nacional de Información Criminal y del Sistema de Alerta Temprana de Suicidios, la tasa nacional alcanzó en 2025 los 11,8 casos cada 100 mil habitantes, el nivel más alto de la serie analizada. El informe señala, además, que los suicidios constituyeron la principal causa de muerte violenta entre adolescentes y jóvenes.
Refuerzo a la asistencia de salud mental
Los números también muestran una marcada diferencia por género: alrededor del 80% de las personas que mueren por suicidio son varones, una situación que especialistas vinculan, entre otros factores, con las dificultades que todavía existen en torno a la expresión de las emociones y la búsqueda de ayuda.
Frente a este escenario, el Gobierno bonaerense presentó un nuevo Plan Provincial de Prevención y Cuidados ante la Problemática del Suicidio, que contempla el fortalecimiento de las guardias y las internaciones, la incorporación de más de 100 profesionales y la ampliación de la línea 0800-222-5462 de Salud Mental, que pasará a funcionar las 24 horas. Pero la prevención no depende únicamente del sistema sanitario. También comienza en los vínculos cotidianos: aprender a observar, escuchar y no minimizar aquello que una persona está atravesando.
Cuando algo cambia, prestar atención
Para Jonathan Carlos López Martin, licenciado en Psicología y uno de los coordinadores del Centro Especializado en Psicología IME de Lomas de Zamora, no existe una única señal que permita determinar que una persona atraviesa una situación de riesgo. Cada caso es diferente y los cambios deben analizarse en función de la historia y las características de cada persona.
Sin embargo, existen determinadas señales que pueden funcionar como alertas: hablar directamente de la muere, expresar deseos de morir o decir que se quiere quitar la vida son algunas de las manifestaciones más evidentes. Pero también existen expresiones indirectas que pueden pasar inadvertidas, como decir "ya no te vas a tener que preocupar por mí" o transmitir la sensación de que los demás estarían mejor sin esa persona.
La desesperanza profunda es otra señal, una visión del futuro completamente negativa, la sensación de que las cosas nunca van a mejorar o de que la vida perdió sentido pueden indicar un sufrimiento emocional significativo. Otro cambio importante es la pérdida de interés por actividades que antes generaban placer. También pueden aparecer ansiedad intensa, agitación, dificultades para concentrarse, pensamientos negativos recurrentes, cambios importantes en los patrones de sueño, como dormir prácticamente todo el día o sufrir insomnio, y una sensación persistente de estar atrapado en pensamientos de los que no se encuentra una salida.
A esto pueden sumarse modificaciones en la conducta cotidiana: aislamiento social, abandono de actividades, descuido de la propia imagen, aumento del consumo de alcohol u otras sustancias o un uso inadecuado de medicación. "Son personas que uno las ve como apagarse en un sentido", sintetizó López Martin.
Las frases que no deberían tomarse como una broma
Uno de los principales mensajes del especialista es que ninguna expresión relacionada con la muerte debería ser automáticamente descartada como una exageración, una manipulación o un simple comentario de humor.
"Me quiero morir", "Me quiero matar", "Estoy pensando en la muerte", "Me quiero quitar la vida" o "Tengo ideas de suicidio" son expresiones que requieren atención. También pueden aparecer manifestaciones más indirectas como desear no haber nacido o querer dormir para siempre.
¿Cómo acercarse a alguien que está sufriendo?
Acompañar a una persona en crisis no significa tener todas las respuestas, para López Martin, "lo primero es detenerse y prestar atención a lo que está ocurriendo". "Escuchar con serenidad, sin gritar, enojarse o entrar en pánico, permite generar un espacio donde la persona pueda expresarse", detalló. También es importante preguntar directamente qué está pensando y qué tiene intención de hacer. En una situación de riesgo, conocer el contexto permite evaluar la urgencia y, cuando corresponde, solicitar asistencia profesional y alejar a la persona de aquellos elementos con los que pudiera lastimarse.
"Entender que muchas veces el 'por qué te querés matar' es una pregunta que no va a ayudar", subrayó. En cambio, resulta más útil hablar sobre la motivación, los motivos para continuar y la posibilidad de atravesar el momento acompañado.
En una situación de urgencia, incluso establecer un compromiso para demorar cualquier acción mientras llega ayuda puede ser importante. Después, el acompañamiento profesional permite elaborar un plan de seguridad y trabajar sobre las señales que indican un empeoramiento.
"No estás solo": un mensaje que puede abrir una puerta
"Pedir ayuda no te hace débil, al contrario, este demuestra una fortaleza, un coraje muy grande para salir adelante", explicó el psicólogo y recordó el mensaje que recibió el 10 de septiembre del año pasado de una expaciente, a quien identifica como "Sofía", con autorización para compartirlo.
En aquel mensaje, la mujer recordaba que años atrás pensaba constantemente en morir y agradecía el acompañamiento que había recibido durante su tratamiento. El ejemplo sirve para reforzar una idea central: "Una crisis puede cambiar y el sufrimiento que parece interminable no necesariamente dura para siempre, hay alternativas y hay muchas posibilidades de volver a sentirse bien, de aliviar ese malestar y de tratar de recuperar una calidad de vida”, sostuvo el profesional.
El tratamiento puede requerir tiempo y ser un proceso gradual, y si una persona siente que el profesional que la acompaña no es el indicado, eso tampoco significa que no haya salida. Buscar otra alternativa, otro psicólogo o psiquiatra con quien exista un vínculo de confianza también forma parte del proceso de cuidado, detalló. "Siempre uno puede buscar su bienestar con quien se sienta más cómodo", planteó López Martin y resumió su mensaje en una frase: "No estás solo".
Una red para pedir ayuda en Lomas de Zamora
En Lomas de Zamora existe una red municipal de atención de salud mental y consumos problemáticos, con profesionales distribuidos en los Centros Integrales de Salud y hospitales del distrito. La Línea de Orientación y Primera Escucha funciona de lunes a viernes, de 8 a 16: 11 3539-6545. Allí se brinda orientación telefónica y primera escucha. Fuera de ese horario, ante una situación de urgencia, se indica comunicarse al 107.