La desregulación del mercado inmobiliario impulsada por el gobierno de Javier Milei profundizó las dificultades para acceder a alquileres de vivienda en los sectores populares, especialmente en los de empleos informales que no pueden contar con recibos de sueldo.
Alquileres caros y lugares precarios: la crisis habitacional impacta el doble en el empleo informal
La desregulación del mercado inmobiliario profundizó las dificultades en el acceso a alquileres de vivienda en los sectores más marginados de la economía.
Quienes son los más marginados para acceder a alquileres
Un informe del Observatorio de Industria y Trabajo Sexual SimpleMedia expuso los obstáculos que atraviesan las trabajadoras sexuales en la Argentina: contratos con valores duplicados, en condiciones habitacionales precarias y con condicionamientos socioculturales por el estigma que recae sobre este sector. Según estadísticas actualizadas sobre la base de un estudio realizado en 2021 por el Conicet, la UBA y Ammar-CTA, el 93% de las trabajadoras sexuales atraviesa obstáculos para alquilar y el 67% no cuenta con recibo de sueldo.
La situación se desarrolla en un mercado que cambió sustancialmente desde diciembre de 2023, cuando el DNU 70/2023 derogó la Ley de Alquileres y permitió mayor libertad para definir la duración de los contratos y las condiciones de actualización.
Para los propietarios significó mayor margen de negociación. Para los inquilinos, una mayor variedad de requisitos y condiciones. “Esto hizo que haya más oferta y desreguló los precios, pero asfixió más al inquilino”, explicó el corredor inmobiliario Carlos Allende. En ese escenario, demostrar ingresos se volvió una condición central para acceder a una vivienda.
“Quienes no cumplen con esos requisitos terminan en hoteles y pensiones, habitaciones con baños compartidos y todo lo que implica eso”, explicó.
Los obstáculos en primera persona
Yokhari Marquez Ortiz, coordinadora de Casa Roja AMMAR, describió el problema desde su experiencia: “Nos alquilan en sitios precarios, no aptos para vivir, porque no queda otra”. También apuntó contra la discriminación: “El hecho de ser trabajadora sexual nos complica por el estigma sobre nuestro trabajo”.
La situación puede llegar a extremos de enorme precariedad. “Los alquileres nos cobran el doble, en piezas con hongos, humedad, insalubre”, relató Marquez Ortiz. Según contó, paga $600.000 por una habitación que describe como “un cuadrado”.
Según la Encuesta Nacional Inquilina de junio de 2026, el 29,7% de los hogares inquilinos se encuentra en emergencia habitacional, el 72,9% mantiene deudas y el 38% registra atrasos en los pagos. Además, uno de cada cinco hogares relevados tuvo que mudarse porque no podía afrontar el alquiler.