Desde que tiene memoria, Agus Manchini siente una conexión especial con los animales, "perro que veía en la calle, perro que quería entrar a casa a curar", contó en diálogo con La Unión. Esa sensibilidad, que la acompañó desde chica, con el tiempo se transformó en un compromiso cada vez mayor con los perros abandonados.
Siete perros, un monoambiente y un sueño que crece: la historia detrás de Lomas al Rescate
Agus Manchini convirtió su monoambiente en Lomas en un hogar para perros abandonados y sueña con transformarlo en un refugio.
Hoy ese compromiso tiene nombre propio: Lomas al Rescate, un proyecto que Agus lleva adelante desde su monoambiente en Lomas de Zamora y que actualmente se encuentra en proceso de formalización como ONG.
Un cambio que empezó e 2021 en Lomas de Zamora
En 2021, Agus ya tenía a su primera perrihija, rescatada algunos años antes. Ese año transitó y luego adoptó a Monark, una experiencia que marcó un antes y un después en su relación con el rescate animal. "Fue ahí que empecé a ser más consciente de la responsabilidad que tenemos con todos los animales abandonados", explicó. Hasta entonces, mientras trabajaba, hacía todo lo que estaba a su alcance con el tiempo y el dinero que tenía disponibles. Su compromiso también se reflejaba en lo económico: "todos los meses donaba alrededor de la mitad de mi sueldo a causas relacionadas con el rescate animal", detalló.
El año pasado, después de ocho años en su trabajo, decidió renunciar y la posibilidad de viajar durante varios meses le permitió conocer refugios en el exterior y acercarse a otras experiencias vinculadas al cuidado y rescate de animales. "Me nutrieron de ideas y experiencias para volver a Argentina y empezar con este espacio de rescate que pasito a pasito sueño con hacerlo refugio", contó.
Siete perros en un monoambiente
El proyecto comenzó en su propia casa y ahí continúa, actualmente, Agus convive con siete perros rescatados. La dinámica cotidiana requiere organización: los perros comen de a uno en el baño para evitar peleas y los paseos se hacen por tandas, los cachorros que todavía no completaron su esquema de vacunación no salen. "Un caos hermoso", define Agus cuando le preguntan cómo es vivir en un monoambiente con siete animales.
"Yo creo que el límite puede ser siete, que eso lo digo hoy, pero mañana pueden entrar dos más", dijo. La intención no es seguir sumando animales dentro de su casa sino conseguir un terreno en Lomas de Zamora donde pueda funcionar un espacio propio, con separaciones y mejores condiciones para recibir a más animales. "Mudarme yo a un espacio más grande no. La idea es poder alquilar algún terreno en el que se pueda hacer una especie de refugio y poner a todos ahí", explicó,
"No existe el animal de la calle"
Para Agus, el primer paso para cambiar la situación de los animales abandonados también implica cambiar la forma en que se los nombra: "En principio es importante entender que no existe el ‘animal de la calle’, sino que existen animales abandonados", sostuvo y agregó "por lo que es nuestra responsabilidad como ciudadanos involucrarnos como podamos para cambiar esas vidas abandonadas".
La diferencia, para ella, implica reconocer que detrás de cada animal que vive en la calle existe una situación de abandono y, por lo tanto, una responsabilidad humana, también insistió en la importancia de brindar información sobre la adopción y cuestionar la compra de animales, "es fundamental dar herramientas e información para comprender por qué comprar animales está mal y, por el contrario, por qué al adoptar estás salvando vidas y evitando sufrimientos innecesarios".
Su postura frente al bienestar animal también está atravesada por su veganismo, Agus considera que no debería existir una diferencia en la manera en que percibimos a los animales humanos y no humanos, "claro que eso es un debate mucho más profundo y complejo que excede la misión de Lomas al Rescate", reconoció.
Las formas de ayudar
"Hoy el espacio es chico pero con la ayuda de quienes donan, quienes me acompañan en el cuidado de los rescatados, y la atención del Hospital de Animales del Municipio pudimos cambiar ya varias vidas y es un incentivo enorme para seguir creciendo", enfatizó.
Para quienes quieren colaborar, las opciones son varias: "Donando, ya que sin el aporte económico no podemos seguir salvando y es fundamental para mantener a los rescatados”. También está la posibilidad de ofrecer tránsito, algo fundamental para que los animales puedan recuperarse en un lugar seguro; otra forma es ayudar con los traslados, para que los animales puedan llegar a sus hogares de tránsito o recibir atención veterinaria. "Y lógicamente adoptando, para cerrar el círculo y darle una vida en familia a nuestros rescatados", cerró. La conclusión de Agus es clara: "La calle no es lugar para ningún animal".
Historias con nombre propio
En las redes sociales de Lomas al Rescate, los animales aparecen con nombre, personalidad y una historia propia, las publicaciones mezclan información sobre adopción con humor y ternura. Pimienta, por ejemplo, es presentada como una perra imposible de definir: "Si la defino la limito", dice su publicación, tiene siete meses, está desparasitada y próximamente estará en adopción. Bart, en cambio, busca una familia para siempre: tiene tres años, está castrado, vacunado contra la rabia y desparasitado; en su presentación, Agus juega con su apariencia: "Soy un falso caniche con el alisado hecho - o quizás un fox terrier con pelo Pantene".
Cuando finalmente llega una adopción, la celebración ocupa el mismo espacio que el pedido de ayuda. Nala, por ejemplo, encontró una familia y recibió una despedida cargada de cariño: "Que seas infinitamente feliz con tu nueva familia". Son pequeñas historias que, juntas, construyen el objetivo de Lomas al Rescate: que cada animal pueda dejar atrás el abandono y encontrar un hogar definitivo.