Una recorrida en bicicleta por la Reserva Provincial Santa Catalina terminó convirtiéndose en un verdadero viaje en el tiempo. Entre senderos, árboles centenarios y extensos espacios verdes, el ciclista Ezequiel Pablo compartió en sus redes sociales una serie de impactantes fotografías de algunos de los edificios históricos que aún sobreviven dentro del predio, despertando el interés de cientos de vecinos por un patrimonio histórico poco conocido de Lomas de Zamora.
Las fotos que redescubren el patrimonio histórico de la Reserva Santa Catalina en Lomas
El ciclista Ezequiel Pablo recorrió el sector provincial y publicó imágenes que muestran las antiguas construcciones y rescatan el patrimonio histórico.
La implementación de la Reserva Santa Catalina
La recorrida coincidió con un momento especial para Santa Catalina. Tras años de reclamos de organizaciones ambientalistas, vecinos e instituciones, la Provincia avanzó recientemente con la reglamentación e implementación de la Reserva Natural Provincial, un paso clave para proteger no solo su biodiversidad, sino también su enorme legado histórico.
Pero Santa Catalina es mucho más que uno de los pulmones verdes más importantes del Conurbano. Su historia se remonta a comienzos del siglo XIX, cuando allí funcionó la primera colonia agrícola escocesa del país, impulsada en 1825 por los hermanos Parish Robertson.
Aunque aquella experiencia duró pocos años debido a las dificultades económicas, las sequías y la inestabilidad política, dejó una marca imborrable en el lugar y fue el punto de partida para el desarrollo agropecuario y científico que tendría el predio décadas más tarde.
La historia de la Reserva y su patrimonio histórico
Con el tiempo, Santa Catalina se transformó en sede de la primera Escuela Práctica de Agricultura y luego del histórico Instituto Agronómico-Veterinario, donde se formaron los primeros ingenieros agrónomos y médicos veterinarios de América Latina. Muchas de las construcciones que hoy pueden verse durante una caminata o un paseo en bicicleta pertenecen justamente a esa etapa de esplendor vinculada a la producción agropecuaria, la investigación y la educación.
Las fotografías difundidas por el ciclista muestran precisamente esa convivencia entre naturaleza e historia. La antigua casona principal, edificios auxiliares, galpones, una torre de agua de ladrillo que domina el paisaje y hasta un viejo surtidor de combustible conforman una postal que parece detenida en el tiempo.
El predio, de más de 660 hectáreas, reúne además humedales, pastizales pampeanos, talares y bosques implantados, lo que lo convierte en uno de los espacios naturales de mayor valor ecológico del sur del Área Metropolitana de Buenos Aires. Esa combinación de patrimonio ambiental y arquitectónico hace que cada recorrido por sus caminos ofrezca mucho más que una salida recreativa: también permita descubrir capítulos fundamentales de la historia bonaerense.