Sin proponérselo, la vecina de Turdera Gabriela Curchio (61) comenzó un emprendimiento gracias a un legado familiar: la elaboración de mermeladas caseras. Actualmente se convirtió en su verdadera pasión porque le gusta hacerlas y en su nueva fuente de trabajo que acompaña su jubilación como docente.
Como su abuela y su mamá, elabora mermeladas caseras en Turdera
Gabriela Curchio, de Turdera, guarda un legado familiar en la elaboración de mermeladas, pero nunca pensó que esa pasión se iba a convertir en su emprendimiento.
"Toda la vida en mi casa se hicieron mermeladas caseras, desde que nací siempre veía a mi mama y a mi abuela cocinar y hacerlas, y cuando ellas se fueron continué con esa tradición, pero nunca había pensado en venderlas", comenzó contando la exdocente que de a poco y gracias a la ayuda de su hermana decidió encarar el emprendimiento "Dulce Gaby" (@mermeladasdulcegaby)
Todo se inició cuando el parral de la casa en pleno verano comenzó a dar una gran cantidad de uvas, lo que inspiró a Gabriela a hacer mermelada para que no se pudran. "Me acuerdo que hice tantas que las tenía en la heladera y mi hermana Carla me dijo que las ofrezca en el grupo de WhatsApp del barrio y así fue. Enseguida vendí todas", recordó sobre el primer indicio sobre lo que hoy su propio negocio.
Como era verano y había una gran cantidad de frutas de estación, comenzó a elaborar de distintos gustos: "Hice de frutillas, ciruelas y las fui promocionando en el barrio hasta que de nuevo mi hermana me aconsejó que lo convierta en emprendimiento y así fue", destacó.
Olor a mermelada casera en Turdera
Sin dudas, su hermana Carla fue fundamental para que Gaby se animara a emprender y ella misma lo agradece y reconoce: "Ella enseguida me hizo el logo, armó la publicidad para difundir en las redes sociales y hasta me armó el Instagram, así que todo lo de la tecnología se lo debo a ella".
Algunas veces Gabriela se ha presentado en ferias, suele ir al Club Adrogué, pero siempre prefiere quedarse cerca de su barrio que es el que la vio nacer porque contó que nunca vivió en otro lado: "Soy feliz de vivir siempre en la misma cuadra, de pertenecer a Turdera que es un barrio hermoso y con gente muy valorable".
Sobre su emprendimiento asegura que le va muy bien, que ya tiene su clientes que le compran todos los meses y hasta le piden para regalar a amigos o familia.
Un emprendimiento que llegó en el momento justo
Gabriela se compromete con su trabajo y recorre verdulerías para comprar la mejor fruta, luego le lleva tiempo pelar cada una de ellas, estar atenta en la cocina porque no se puede pasar la cocción y luego las enfrasca para la entrega inmediata.
"Me jubilé como docente así que encontré en la elaboración de mermeladas caseras una actividad que me mantiene ocupada y entretenida porque además es algo que lleva tiempo. Cada mermelada me lleva de entre dos a tres días y algunas más tiempo. Las que son sin azúcar tardan en salir menos tiempo, pero las otras un poco más. En la semana elaboro unas cuatro mermeladas y generalmente trabajo por pedido", contó la exdocente del nivel primario y secundario que maneja sus propios tiempos.
Son productos caseros y hacen la diferencia en sabor sobre todo. "Hago de todos los gustos. Ahora salen mucho las mermeladas de naranja, la de tomate me piden mucho también y luego hago algunas de multifruta. Mezclo manzana con pera, frutilla con naranja que son de las más pedidas", destacó.
El verano es el período más fuerte, según contó la emprendedora: "Se agregan las frutas de carozo y salen mucho los pedidos de las mermeladas de durazno, de damasco, frutillas, ciruelas porque la fruta es más sabrosa y dulce".
Lo que más destacan los clientes de Gaby es que sus mermeladas guardan ese toque casero, el del sabor verdadero como las de antes y seguramente tienen ese legado que le dejó la mamá y la abuela.