La artista plástica Florencia Menéndez dejó su huella en distintos espacios del Hospital Gandulfo y en la última semana inauguró el mural "El árbol de la vida", en el área de Oncología.
El Hospital Gandulfo inauguró un nuevo mural, "El árbol de la vida", en el área de Oncología
Florencia Menéndez estuvo al frente del nuevo mural en el Hospital Gandulfo y reivindicó el valor del arte para acompañar a pacientes.
El nuevo mural fue realizado junto a los participantes de dos seminarios de muralismo participativo a partir de una idea de Mariana García, médica del servicio de Oncología del Gandulfo y una de las integrantes de los grupos.
“Es un mural muy colorido. Pensamos y construimos el diseño desde cero con los alumnos, muy participativamente”, contó Flor. La obra representa un árbol de la vida, con un gran sol detrás, hojas volando y los siete chakras en el centro del tronco, cada uno con sus respectivos colores.
La elección de los símbolos también tuvo en cuenta el lugar al que está destinado. “Le preguntamos a Mariana cuál era para ella el chakra más importante en este contexto y nos dijo el del corazón, así que a ese lo hicimos más luminoso y más grande”, explicó.
La composición del nuevo mural en el Hospital Gandulfo
El mural es un díptico, compuesto por dos placas de fibrofácil diseñadas a medida para enmarcar la puerta de quimioterapia. La idea es que la entrada forme parte del tronco y que quienes atraviesen esa puerta sientan que ingresan al árbol.
“Se entra al árbol de la vida. Como una Alicia en el país de las maravillas, pero del árbol de la vida, para entrar a Oncología”, describió la artista.
La obra se realizó con la técnica de cuadrillismo flor, basada en pequeños cuadrados y característica de sus trabajos participativos. Según remarcó, no se trató de una pintura diseñada exclusivamente por ella para que después otras personas colaboraran, sino de una construcción colectiva desde el comienzo.
Acompañar la espera en el Hospital Gandulfo
Para Flor, intervenir Oncología no es tan diferente de pintar otros sectores del hospital. Aunque reconoce que Pediatría tiene un vínculo más directo con el juego, considera que en todas las áreas hay situaciones de dolor y tristeza en las que el arte puede ofrecer un momento de alegría.
“En todas las áreas está esa cuestión del dolor, de la tristeza, y hay que buscar por el lado de la alegría y de la sanación. Es lo que me dijo Mariana también, que sea algo alegre”, señaló.
La muralista ya conoce las respuestas que generan sus obras entre quienes transitan el Gandulfo. En Oncología, incluso, hay otro trabajo suyo en la sala de espera: una pintura del frente del antiguo edificio del hospital sobre la calle Balcarce, realizada con su técnica de cuadrillismo flor y donada después de un evento en el Teatro Municipal.
“Me han hecho comentarios muy hermosos”, recordó. Pacientes y familiares le cuentan que los cuadros les alegran la espera, que contemplarlos resulta meditativo y que los colores les permiten atravesar de otra manera momentos difíciles.
“Acompañar a sus seres queridos a hacerse quimio y que estén los cuadros y los colores ahí, les levanta muchísimo el ánimo”, relató.
El pasillo blanco donde se instalará el nuevo díptico es, además, el comienzo de otro proyecto. Flor quiere llenarlo de cuadros y sumar nuevas intervenciones para transformar ese espacio hospitalario. No habrá una placa física con los nombres de quienes participaron, ya que son muchas las personas involucradas en los dos seminarios, pero cada una reconoce su aporte en la obra compartida.
“Vamos a seguir trabajando para llevar pintura al hospital”, anticipó.
“Tenemos el derecho de ser atendidos y la obligación de ayudar a nuestro hospital”
Detrás de su compromiso con el Gandulfo hay también una experiencia personal. Flor explicó que su agradecimiento nace de lo que el hospital significó para ella y para otras personas que recibieron atención allí.
“Estoy agradecida primero y principal porque me salvó la vida a mí. Pero también porque se la salvó a tanta gente”, expresó. Durante una conversación en el pasillo de Oncología, contó que compartió esa reflexión con otras personas y varias le respondieron: “A mí también, a mí también”.
Para la artista, ese vínculo es motivo suficiente para sostener una colaboración permanente con la institución, incluso frente a las dificultades que atraviesa el sistema de salud.
“Es para todos. Nos atienden a todos como pueden, con falta de recursos y con tantos problemas para llevar adelante su labor. Me saco el sombrero y les agradezco a cada uno”, afirmó.
Desde esa perspectiva, Flor considera que defender el hospital público no se limita a participar de movilizaciones o expresar apoyo, sino que también implica involucrarse con acciones concretas desde las posibilidades de cada persona.
“Tenemos el derecho de ser atendidos y la obligación de ayudar a nuestro hospital. Cada uno con lo que es y con lo que tiene. Que la gente vea que uno puede ir y hacer una obra, ayudar, donar. Así sostenemos el hospital público, que hay que defender porque está siendo atacado todo lo público en este país”, sostuvo.
Y agregó: “No es solo yendo a las marchas, es haciendo, poniendo en acción. Aunque sea muy poquito, desde mí, con el color”.
Su convocatoria está abierta a quienes quieran colaborar con el proyecto artístico y sumar nuevas obras al hospital. El objetivo es que el pasillo de Oncología deje de ser un espacio vacío y se convierta en un lugar donde los colores acompañen a pacientes, familiares y trabajadores.
“El hospital está para todos. Si te pasa algo en la calle, vas a ir a parar al hospital”, recordó Flor. A pesar de las dificultades para conseguir turnos, la falta de recursos y las críticas que recibe la institución, destacó que el Gandulfo sigue con las puertas abiertas para recibir a la comunidad.
