Gabriela es una docente de inglés de San José que, luego de atravesar una profunda transformación personal, encontró en el movimiento una forma de sanar y acompañar a otros, y decidió crear un espacio de encuentro para conectarse con el cuerpo y las emociones a través de la danza y el movimiento: Danza Terapia.
Dejó las aulas para encontrar un espacio de sanación a través de la danza en San José
Gabriela, donde de Lomas, atravesó un cambio personal que la llevó a crear un espacio de Danza Terapia en San José donde invita a otros a reencontrarse con el cuerpo y las emociones.
Gabriela se recibió del Profesorado de Inglés hace dos décadas y desde entonces trabajó en colegios. Sin embargo, la muerte de su papá a fines de 2019 y la llegada de la pandemia marcaron un punto de quiebre. “Sentí una necesidad muy fuerte de hacer un cambio de rumbo. Empecé a conectar con todo este mundo de las terapias holísticas, lo espiritual y lo alternativo”, contó.
A partir de ese momento comenzó a capacitarse en tarot evolutivo terapéutico, reiki, numerología y otras disciplinas, mientras continuaba con su trabajo de docencia. También creó un espacio donde realiza lecturas de tarot y limpiezas energéticas.
De bailar sola en casa a crear un lugar de encuentro
Con el tiempo apareció el yoga, una disciplina que también empezó a enseñar, aunque sintió que necesitaba encontrar una herramienta que le permitiera integrar más el cuerpo. "Sentía que todo era muy mental, muy estructurado. Necesitaba bajar al cuerpo la energía, porque el cuerpo somatiza, a través del cuerpo podemos cambiar la energía mental, emocional", explicó.
La respuesta apareció en algo que Gabriela hacía desde chica: bailar. "Siempre me ponía música y bailaba sola en mi habitación y eso me ayudaba un montón a regularme", describió.
"Me puse a bailar y dije, qué bueno, qué bueno este recurso, ¿no? De mover el cuerpo de manera lúdica", y así comenzó su formación en Danza Terapia, Danzas Circulares y Danzas Sagradas, integrando también sus conocimientos como profesora de yoga.
Una práctica sin necesidad de saber bailar
Gabriela explica que la danza terapia no consiste en aprender coreografías ni requiere experiencia previa. “Muchas personas creen que tienen que saber bailar, pero no es así. El foco no está en la danza como espectáculo, sino en lo que cada persona siente mientras se mueve”, señaló.
Es una forma terapéutica de ver el movimiento, "consiste en mover el cuerpo con diferentes ritmos, cada ritmo tiene un impacto en el organismo", subrayó. Durante los encuentros se trabajan diferentes movimientos y ritmos: expansión, contracción, movimientos circulares, sacudidas y ejercicios de conexión corporal.
“La idea es volver a sentirnos como un todo: cuerpo, mente, emociones y espiritualidad. Lo que pasa en el cuerpo también tiene relación con lo que sentimos y pensamos”, explicó. Cada clase combina momentos de movimiento con pausas de conexión personal y reflexión. Al finalizar, se comparte la experiencia y Gabriela incorpora herramientas simbólicas como oráculos o cartas con mensajes.
Según cuenta, muchas personas sienten después de una clase una sensación de “livianidad” y liberación emocional. “Hay quienes llegan con mucho estrés o cargando cosas y terminan sintiendo alegría, calma y una conexión distinta con ellos mismos”, relató.
Primer encuentro en San José
El primer encuentro de Danza Terapia será el 12 de julio en San José, Temperley. La propuesta tendrá una duración aproximada de dos horas y está pensada para adultos de todas las edades. La actividad tiene un valor de $15.000 y requiere inscripción previa para reservar el lugar. Quienes participen deberán llevar ropa cómoda, agua y un almohadón para el cierre de reflexión.
“Mi invitación es para quienes tengan curiosidad. Una cosa es que yo explique qué es la DanzaTerapia y otra muy distinta es vivir la experiencia”, sostuvo. Su objetivo es continuar con encuentros mensuales y sumar clases regulares en la zona. "Siempre les digo a las personas que no apaguen las ganas de buscar aquello que les llena el alma. No importa la edad, siempre podemos encontrar nuevos caminos”, concluyó.