Por mis horarios de trabajo y las distancias, paso varias horas por día en el auto. Vivo en Banfield y trabajo en distintos puntos de la Capital, así que hay trayectos que podría hacer casi de memoria. Conozco cada giro, cada semáforo y hasta los lugares donde el tránsito suele frenarse, no solo en Lomas de Zamora.
Conocer Lomas de Zamora de memoria o leerla con los pies
La historia de Lomas siempre estuvo marcada por sus recorridos, y las calles y estaciones fueron organizando la vida de los vecinos.
Pero una noticia publicada por La Unión me hizo pensar en algo que pocas veces nos preguntamos: ¿conocemos realmente una ciudad solamente porque podemos verla? En Lomas funciona un Centro de Rehabilitación para Personas Ciegas y con Disminución Visual. Allí se realizan actividades de braille, orientación y movilidad, tecnología y distintas experiencias culturales. Además, en la peatonal Laprida se instalaron baldosas podotáctiles que pueden reconocerse con el bastón o bajo los pies.
Desde el antiguo Camino Real hasta la llegada del ferrocarril, la historia de Lomas siempre estuvo marcada por sus recorridos. Las calles y estaciones fueron organizando la vida de los vecinos. Después aparecieron las avenidas, las veredas, las peatonales y los centros comerciales.
No todos recorren las calles de la misma forma
Cada generación aprendió a desplazarse por una ciudad diferente. Sin embargo, no todos la recorremos de la misma manera. Para algunos, una baldosa con barras indica una dirección segura. Los relieves con forma de domo advierten sobre un cruce, una escalera o un cambio de nivel. El bastón verde, por su parte, permite reconocer a las personas con baja visión, que pueden distinguir ciertos objetos y tener dificultades frente a otros.
También están los sonidos, los aromas y las texturas. El ruido del tren anuncia la cercanía de la estación. Una conversación, el perfume de una panadería o el cambio en el piso pueden transformarse en referencias. Yo creía conocer Lomas porque transité sus calles durante toda mi vida.
Ahora entiendo que todavía me falta aprender a mirarla (y también a escucharla y sentirla) como lo hacen otros vecinos. Una ciudad verdaderamente cercana no es solamente la que recordamos con cariño. Es aquella que todos podemos recorrer con autonomía, seguridad y libertad. ¡Hasta la semana que viene, amigos!