domingo 27 de septiembre de 2026
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De puño y letra.

Mujeres que también escribieron la historia de Lomas de Zamora

La educación pública y la cultura tuvo grandes representantes femeninas vinculadas a Lomas de Zamora. Un repaso por sus historias y sus huellas.

Hace unos días me convertí en abuelo por primera vez. Nació Delfina, la hija de Mica, y con ella apareció un amor completamente nuevo. Una mujer más llegó a mi vida, que ya estaba marcada por otras tres fundamentales: Elba, mi mamá; Bochi, mi compañera desde hace tantos años; y Mica, mi hija, a quien ahora me emociona ver convertida en madre.

Pensando en ellas, se me ocurrió mirar hacia la historia de Lomas de Zamora y recuperar a algunas mujeres que también dejaron una huella profunda en nuestra comunidad. Muchas veces hablamos de los grandes pioneros, de los apellidos que terminaron bautizando calles y localidades. Pero ellas también estuvieron presentes desde los primeros pasos de nuestra ciudad.

La educación pública ofrece varios ejemplos. En 1845, cuando Lomas todavía era una zona de campos y caminos de tierra, la maestra Josefa Flores se instaló junto con su esposo, Norberto Rivas. Mientras él quedó al frente de una escuela para varones, ella se encargó de enseñarles a las niñas.

Pioneras de la educación en Lomas

En 1852, María Bustos de Correa creó otra escuela femenina. Dos años después, aquella institución quedó en manos de Catalina Rodríguez, que entonces tenía apenas 21 años. Funcionaba en la quinta de Ramírez, sobre el antiguo Camino Real, hoy avenida Hipólito Yrigoyen.

Catalina se convirtió en una verdadera pionera. En 1858 fue nombrada preceptora de la Escuela Pública de Señoritas, acompañada por su hermana Clemencia como monitora. El establecimiento fue oficializado en 1861 como la Escuela Número 2 de Niñas de Lomas de Zamora. Catalina continuó enseñando allí hasta su jubilación, en 1878. Murió en 1911, poco después de recibir un reconocimiento municipal por medio siglo dedicado a la educación local.

A ellas se sumaron otras maestras que ayudaron a consolidar las primeras escuelas. Adela P. de Pizano, Enriqueta Díaz Tezanos y América Grizoni dirigieron la Escuela Número 2 Juan Bautista Alberdi, en Temperley. Antonia Brea, primera maestra de la Escuela Número 3 Ricardo Gutiérrez, fue además precursora del gremio docente provincial en Lomas.

La cultura también tuvo grandes representantes femeninas vinculadas con nuestras calles. Niní Marshall, Virginia Luque y Susana Fernández Anca estuvieron entre las artistas que llevaron su talento a los escenarios y dejaron su marca en la vida cultural argentina. Los nombres más repetidos por la historia suelen ser masculinos.

Sin embargo, detrás de las escuelas, las instituciones y la cultura de Lomas también hubo mujeres que enseñaron, organizaron y abrieron caminos. Hoy, mientras miro a Delfina y pienso en todas las mujeres de mi familia, me pareció justo recordarlas. Porque conocer su historia también es reconocer una parte fundamental de la identidad lomense. ¡Hasta la semana que viene, amigos!

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