¿Se pueden hacer milagros en solo dos días? ¿Parece mentira, no? Este Boca que con Bianchi no daba dos pases seguidos y jugaba muy mal, se encontró en el mejor escenario.
A lo Boca, como marca la historia
Los golpes de los últimos días no presagiaban buenos augurios. En medio de la tormenta apareció el Vasco Arruabarrena, que tenía que comenzar a trabajar con la pesada mochila de reemplazar a Bianchi y recuperar la identidad de un equipo hecho pedazos.
La Bombonera habló una vez más. Recibió con aplausos al nuevo DT, le agradeció a Bianchi, alentó al plantel e insultó por lo bajo a Angelici.
Los 90 minutos mostraron un Boca netamente superior a Vélez. Posesión del balón, actitud ganadora y arrolladora, mucho temple, mucho roce. Made in Boca.
Pero Correa sacudió un terrible remate que superó a Orión. Aún en desventaja, el hincha se rompió las palmas como reconocimiento a la entrega.
En el segundo tiempo, a ese cambio radical, Boca le agregó llegadas y goles. Testazo del Cata Díaz para el empate. Y enseguida, cambio de esquema con la entrada de Chávez.
Al toque, arremetida de Meli (el mejor jugador de la cancha) tras un rechazo corto de Sosa y la cancha se venía abajo.
Boca lo pasaba a ganar y no sacaba el pie del acelerador. Pareció complicarse con la roja de Castellani, pero Gigliotti metió una contra y Chávez le rompió el arco al uruguayo Sosa.
Triunfo consumado. Gritó fuerte el Vasco en su debut, Boca ganó jugando a lo Boca. Le falta rodaje, pero a como venía, con garra y corazón, le hizo tributo a su histo
