El Cementerio Disidente de Llavallol, ubicado en Garibaldi 3578, cumple 128 años desde su inauguración, creado por iniciativa de la comunidad británica que se había instalado en Lomas de Zamora. Surgió ante la necesidad de contar con un espacio propio para despedir a sus seres queridos de acuerdo con sus creencias religiosas.
A más de un siglo de su apertura, el predio conserva construcciones, sepulturas y símbolos que permiten reconstruir parte de la historia de aquella comunidad y de sus primeros años en la región.
Una comunidad que necesitaba su propio cementerio
Los primeros protestantes que llegaron a la zona fueron escoceses presbiterianos que, en 1825, se instalaron en Monte Grande para fundar la colonia de Santa Catalina. Décadas más tarde, con la construcción del Ferrocarril del Sud en 1864, comenzaron a establecerse familias inglesas anglicanas cerca de la estación de Lomas de Zamora.
Con el paso de los años, la comunidad británica creció y desarrolló sus propias instituciones En 1873 inauguró la Iglesia Anglicana de la Santa Trinidad, ubicada en Almirante Brown 2577, la colocación de su piedra fundamental se había hecho en 1872 y posteriormente surgieron colegios, clubes deportivos y asociaciones. Sin embargo, todavía faltaba un lugar destinado a los entierros de las distintas corrientes protestantes.
La iniciativa para crear un cementerio comenzó a debatirse en 1892 durante una asamblea de Pascua en la Iglesia Santa Trinidad. Luego de distintas reuniones y de la conformación de una comisión especial en 1897, el proyecto finalmente se concretó.
Una inauguración con vagones especiales
El Cementerio Disidente abrió sus puertas el 6 de noviembre de 1898. La ceremonia contó con la participación de representantes del clero anglicano, presbiteriano y metodista americano.
La convocatoria tuvo una particularidad: el diario The Standard publicó un aviso el día anterior para anunciar la inauguración e informar cómo llegar. Para facilitar la asistencia, se dispusieron vagones especiales en el tren de las 15, que partía desde Plaza Constitución hasta la estación Llavallol. Desde allí, los asistentes debían caminar unas cuatro cuadras.
En sus primeros meses de funcionamiento, el cementerio registró diez entierros, seis de ellos correspondientes a personas trasladadas desde el cementerio municipal. Por entonces, la institución contaba con 44 suscriptores que contribuían a sostener su funcionamiento.
La obra comenzó en 1921 a cargo del constructor José Castiglione.
Una capilla en homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial
Uno de los espacios más significativos del predio es su capilla octogonal, inaugurada el 19 de noviembre de 1922, su construcción fue impulsada en 1919 por el Comité Patriótico del Sur como homenaje a los integrantes de la comunidad británica de Lomas y localidades cercanas que murieron durante la Gran Guerra. Las obras comenzaron en 1921 y estuvieron a cargo del constructor José Castiglione. En su interior se conserva un cuadro de honor con los nombres de quienes perdieron la vida durante el conflicto. Y luego agregaron los nombres de los caídos en la Segunda Guerra Mundial.
"This Chapel is dedicated to the Glory of God and o the Members of he Southern Suburbs who fell in the Great War".
Cuadro de honor con los nombres de quienes perdieron la vida durante el conflicto.
El reloj solar y los símbolos de las sepulturas
Entre los elementos que forman parte de la identidad del cementerio se encuentra un reloj solar, que permite medir el paso del tiempo a partir de la posición del sol. Entre ellos aparecen las columnas truncadas, un símbolo funerario que suele asociarse con una vida interrumpida y que se relaciona con la muerte temprana.
Parte de estos acontecimientos fueron reconstruidos por Víctor David Raffo en su libro "¿Dónde vive la memoria? Hechos, relatos y la historia del Cementerio Disidente de Llavallol", una publicación que reúne documentos, fotografías y relatos sobre el nacimiento, los fundadores y el desarrollo del lugar.
Con el paso de las décadas, el cementerio atravesó ampliaciones y transformaciones junto con el crecimiento de Llavallol, actualmente funciona como Cementerio Parque Bosques de Santa Catalina.
Permite medir el paso del tiempo a partir de la posición del sol.
Cómo conocer su historia
Aunque el cementerio conserva un importante patrimonio histórico, no funciona ofrece visitas guiadas de manera habitual. SI bien, ocasionalmente realizan visitas guiadas, estas requieren un protocolo y la autorización previa de la Comisión Administradora.
Gustavo, el administrador de la Asociación, explicó que buscan: "Mantener nuestro bajo perfil y privacidad con nuestros arrendatarios". Sin embargo, a través de su cuenta oficial de Instagram acercan la historia a los vecinos mediante publicaciones, reels, datos curiosos y relatos sobre sus construcciones, personajes y acontecimientos, buscan que la comunidad pueda conocer.
A través de su cuenta oficial de Instagram acercan la historia a los vecinos.