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Una pareja de Lomas, en la final del Mundial de Tango
de rondas clasificatorias en la Usina del Arte con dos jurados distintos. También en la Usina del Arte fue la semifinal”, recuerda el bailarín. “Estamos algo nerviosos. Nuestro objetivo fue llegar a la final y estamos sextos en muy buena posición. El objetivo está cumplido, ahora vamos por lo que venga”, señala Gabriel. LUNA Y MISTERIO. Gabriel tiene sólo 28 años y se topó por primera vez con el tango en su escuela primaria y dio sus primeros pasos con su mamá. Luego siguió perfeccionándose en la secundaria en una escuela polivalente especializada en danza en Luis Guillón. “Después seguí tomando clases particulares, no hay academias, hay maestros. Luego continué en el IUNA y después empezamos a viajar”, relata Gabriel. Gabriel Salvi y Carolina
Leonardelli son pareja de baile desde hace ocho años y la sensual danza del 2x4 generó que se trasformen en pareja dentro y fuera de la pista. Este amor surgido al compás del tango también generó la llegada de Thiara, de 4 años, su hija. Esta pareja, incluso junto con Thiara, recorrieron buena parte de Europa, Estados Unidos y distintos puntos de América latina. También llevaron su talento lugares remotos y en teoría poco tangueros, como Israel, Indonesia, Australia y Nueva Zelanda. “El tango tiene algo mágico, que impacta en todos lados porque es una danza linda, de abrazos. Además, entrás en una milonga en cualquier parte del mundo y ya te sentís en Buenos Aires, por ejemplo, en Dubai nos convidaron empanadas y en Israel, como sabían que éramos argentinos, vinieron con yerba”, cierra Gabriel sobre estas anécdotas de su diario de viaje.
