Hay algo que forma parte del paisaje cotidiano de Lomas de Zamora y que muchas veces pasa inadvertido: sus árboles. En veredas, plazas y avenidas conviven especies incorporadas a lo largo del tiempo tanto por iniciativa del municipio como de los propios vecinos.
Qué árboles conviene plantar en Lomas de Zamora y cuáles pueden generar problemas
En veredas, plazas y avenidas de Lomas conviven árboles incorporados a lo largo del tiempo por el Municipio o por los vecinos.
Plátanos, álamos, paraísos, fresnos, casuarinas, sauces y acacias son parte de ese arbolado que caracteriza al partido. Pero no todas resultan igualmente adecuadas para el entorno urbano: algunas pueden generar inconvenientes por su crecimiento excesivo, sus raíces invasivas o sus efectos sobre la salud.
El caso más conocido es el de los plátanos, cuya floración representa un verdadero problema para las personas alérgicas. La historia natural de la zona muestra que el paisaje podría ser muy diferente. Antes de la urbanización, las áreas cercanas al Riachuelo estaban pobladas por especies como el sauce colorado y el ceibo, además de arbustos y plantas silvestres autóctonas.
En los terrenos más elevados crecían bosques de talas y espinillos, junto con enredaderas como la mburucuyá y zarzamoras. Con la expansión de la ciudad, buena parte de esa vegetación fue reemplazada y comenzaron a incorporarse numerosas especies exóticas.
Plantadas tanto por el municipio como por los vecinos, muchas consiguieron adaptarse con éxito a las condiciones locales y terminaron convirtiéndose en parte habitual del paisaje de Lomas. Frente a este escenario, especialistas en botánica plantean seleccionar especies que se adapten mejor a las características de la región.
Entre las alternativas aparece la acacia Constantinopla, también conocida como “árbol de seda”, originaria de Asia y reconocida por sus flores rosadas. La acacia blanca es otra opción, especialmente por su atractiva floración durante la primavera.
Especies nativas de Lomas
Entre las especies nativas, el ceibo se destaca por su resistencia y belleza. Para las avenidas de mayor amplitud, en tanto, se recomienda el jacarandá, capaz de aportar sombra y un espectáculo de color durante su floración. La lista incluye además al lapacho rosado, el fresno americano, la morera blanca y el naranjo amargo. Se trata de variedades que pueden ofrecer sombra y adaptarse a distintos tipos de suelo, evitando algunos de los inconvenientes que presentan determinadas especies exóticas.
La elección no es un detalle menor. En la actualidad, distintos grupos vecinales apoyan la incorporación de árboles nativos y promueven una arborización más amigable con el ambiente y la salud. Con una planificación adecuada, Lomas puede seguir consolidándose como un pulmón verde del Conurbano, con más sombra, belleza y espacios saludables.
Apostar por especies autóctonas y por árboles compatibles con las características de la ciudad permite pensar en un arbolado que no solo embellezca las calles, sino que también contribuya a hacer de Lomas un lugar más habitable y cercano a la naturaleza. ¡Demos una mano!