El caso del adolescente que mató a un compañero en un colegio de Santa Fe recordó un cruel antecedente que conmovió a la zona sur del Conurbano bonaerense. Se trata de “Pantriste”, apodo con el que se conoció al autor un brutal crimen en Rafael Calzada que tuvo una sentencia polémica en los Tribunales de Lomas de Zamora.
El antecedente de "Pantriste" y un fallo polémico en los Tribunales de Lomas de Zamora
Un alumno mató a balazos a un compañero en Santa Fe y la tragedia recordó un caso similar en Rafael Calzada, donde el agresor fue absuelto por la Justicia de Lomas.
Este lunes, la violencia escolar volvió a sumar un capítulo trágico en la Escuela Nº40 Mariano Moreno, en la localidad santafesina de San Cristóbal. Un alumno de 15 años entró al colegio armado con una escopeta y mató a tiros a otro chico de 13. Además, otros dos estudiantes resultaron heridos tras haber sido alcanzados por perdigones.
Hacía muchos años que no había un episodio de semejante brutalidad en una escuela argentina. Sin embargo, los pocos casos que hubo dejaron una profunda herida en la sociedad. Entre ellos estuvo el antecedente “Pantriste”, un joven que sufría bullying en Rafael Calzada y se vengó de la peor manera.
El caso de Javier Romero
Todo ocurrió el viernes 4 de agosto de 2000. Javier Ignacio Romero, de 19 años, llegó a la Escuela de Educación Media Nº9 de Rafael Calzada, con un arma en la mano. Cuando terminó la clase, el joven enfrentó a dos compañeros y les disparó.
“¡Ahora me voy a hacer respetar!”, habría gritado Romero antes de balear a Mauricio Salvador, de 16 años, y a Gabriel Ferrari, de 18. El primero murió de un disparo en la sien, mientras que el otro alumno fue herido en la oreja.
El agresor escapó corriendo y se refugió con su familia, pero no pudo ocultarse mucho tiempo más. Su propia madre lo entregó a la Policía. Los vecinos intentaron lincharlo cuando lo llevaban a la Comisaría de Rafael Calzada.
Con el correr de las horas se supo que Romero era víctima de un hostigamiento constante por parte de sus compañeros. Le decían “Pantriste”, en alusión al personaje animado, por sus características físicas y su personalidad retraída. Además, el propio Javier declaró que algunos estudiantes lo golpeaban, le robaban dinero y hasta lo amenazaban de muerte.
“Los profesores se daban cuenta, pero no hacían nada o a lo sumo llevaban a dirección a los agresores. Nunca pensé en conseguir un arma y matarlos a todos. No fue un plan, pero sentí que debía resolverlo. Muchos chicos en mi situación terminaron suicidándose o matando a los demás”, confesó años más tarde.
Fallo polémico en los Tribunales de Lomas
Romero fue llevado a juicio y se sentó en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°6 de Lomas de Zamora. Durante el debate, las pericias psicológicas y psiquiátricas fueron determinantes para resolver el caso.
Los informes mostraron que Romero tenía una personalidad esquizoide, con una profunda acumulación de angustia e ira, y que había tenido un brote psicótico al momento del hecho, motivo por el cual no comprendía la criminalidad de sus actos. De hecho, eso explicaba por qué no recordaba nada sobre ese episodio: su memoria llegaba hasta el momento del ataque y se reanudaba con su detención horas después en la comisaría.
De esa manera, los jueces Rodolfo Goerner, Claudio Fernández y Daniel Obligado declararon inimputable a Romero y ordenaron que fuera internado en un centro especializado para recibir un tratamiento psiquiátrico.
El fallo de los Tribunales de Lomas generó mucha polémica y debate. Romero no fue considerado un criminal, sino un paciente que requería tratamiento. Después de la sentencia, nunca más volvió a saberse nada sobre él. Se sabe que se sometió a una internación prolongada bajo supervisión judicial, pero se movió lejos del ojo público.