El sábado a la noche, un colectivero de la línea 527 murió tras chocar contra una casa en el barrio San José de Temperley. Si bien no hubo víctimas, el impacto provocó terribles daños y afectó también a la vivienda de al lado.
Dos familias muy afectadas por la tragedia en Temperley: se salvaron de milagro
Un colectivo de la línea 527 se incrustó en una casa del barrio San José de Temperley y provocó daños en la vivienda lindera. La palabra de los damnificados.
En la esquina de Caaguazú y Dinamarca vivían dos hermanos. Alan, uno de los afectados, se encontró con la dramática escena cuando regresó de trabajar. En el lugar donde se incrustó el colectivo estaba su cama, que quedó tapada por los escombros. De haber estado durmiendo allí, seguramente hubiera perdido la vida.
“Me arruinó casi toda la ropa. El celular no lo pude sacar tampoco”, explicó Alan en diálogo con los medios, y agregó: “Me tengo que quedar porque si no, se me mete cualquiera. No puedo dejar la casa sola tampoco y no la puedo dejar sola a mi hermana. Tengo que estar acompañando hasta que venga el dueño”.
Este domingo se acercó al lugar el personal de Defensa Civil de Lomas de Zamora para comenzar con los trabajos de apuntalamiento de la vivienda, mientras que se asignó una custodia policial en el lugar.
Una familia afectada tras el violento choque
En la casa contigua vivía un matrimonio con sus dos hijos. Viviana estaba preparando la torta de su hija, quien cumplía años al día siguiente. La nena empezó a sangrar porque se le había caído un diente. Cuando fueron al baño para revisarla y enjuagarla, se escuchó el estruendo.
“Todavía estoy shockeada. Me pongo a pensar que nos salvó el diente de mi hija. Mi marido resultó lastimado por los escombros, le lastimaron la pierna”, explicó la mujer .
El padre de familia intentó ayudar al colectivero, pero no pudo hacer nada para salvarle la vida. “Mi marido salió y el colectivo seguía en marcha. Se dio cuenta que el hombre estaba atrapado entre los hierros. Él trató de asistirlo. Está mal por eso, porque tiene todavía la imagen del hombre ahí y quedó mal psicológicamente, aparte de los golpes que tuvo”, contó Viviana.
El chofer todavía estaba con vida cuando se acercaron a él, aunque murió segundos después. “Balbuceaba algunas palabras, aunque no se entendía lo que decía. Cuando salí tuve que taparles la cara a mis hijos para que no lo vieran; ya había fallecido”, explicó Viviana.