En un duelo clave por la permanencia, Los Andes perdió por 1-0 con Villa Dálmine de visitante y complicó sus chances de mantener la categoría. Con este nuevo golpe, el Milrayitas entró en zona de descenso y debe esperar una derrota de Quilmes (juega este domingo ante Mitre, en Santiago del Estero) o de Temperley (recibe este domingo al líder Sarmiento) para no ser el último en la tabla de los promedios.
Los Andes perdió con Villa Dálmine y se hunde en el fondo de la tabla
Los Andes perdió por 1-0 con el Violeta, en Campana, y sufrió un nuevo golpe que lo complica en los promedios. Con esta derrota, entró en zona de descenso y debe esperar una derrota de Quilmes o Temperley para salir del último lugar.
El equipo de Aníbal Biggeri tenía la obligación de ganar para acortar la diferencia con el Violeta, pero volvió a tener una actuación por debajo de lo que necesitaba y se hunde cada vez más en la tabla de posiciones, con apenas ocho puntos sobre 42 en juego y un margen de error cada vez menor.
En Campana, y ante un rival que le llevaba nueve puntos en los promedios y tiene un partido más, el objetivo era claro: ganar. Por eso, esta derrota ante el Violeta, que festejó por intermedio de Lesman, significó un duro golpe para el Milrayitas, que lo complica y lo deja en una zona delicada.
En lo que respecta al trámite, el nivel del Milrayitas fue de mayor a menor y lo mejor se vio en el primer tiempo, en los que generó dos situaciones claras en los pies de Fornari y sufrió poco en defensa, más allá de algunas complicaciones que tuvo por las bandas, donde Miño y Cuevas complicaron a Guille Pereira y Morales.
La primera situación del Milrayitas fue a los 23 minutos con una gran jugada del ex Olimpo, en la que se sacó de encima a varios rivales y estrelló un remate en el palo. Y la segunda, a los 44, con un tiro cruzado que tapó bien el arquero Ojeda.
El local, por su parte, fue lo opuesto. Su nivel fue de mayor a menor y sólo tuvo una situación en la etapa inicial. Fue a los 26 con un remate de Comachi, que recibió de Cuevas y definió desviado dentro del área.
Esta tónica se mantuvo en el complemento, con dos equipos que arriesgaron muy poco y se repartieron la pelota, sin generar situaciones de peligro y con un trámite aburrido. Por eso, todo se encimaba al 0-0.
Sin embargo, a los 35, Lesman recibió sólo en el borde del área chica y, en libertad, definió a la red para darle un premio demasiado grande a su equipo y propinarle un nuevo golpe al Milrayitas, que no levanta y se hunde en el fondo.
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