3 de noviembre de 2026
Entrevista.

Así forjó Juan Carlos Pallarols el cáliz que le regalará al papa León XIV: "Recorrimos todo el país"

Juan Carlos Pallarols elaboró un cáliz para el papa León XIV, con restos de municiones de la guerra de Malvinas y la participación de millones de argentinos.

Aunque el célebre orfebre Juan Carlos Pallarols reside y trabaja en San Telmo desde hace décadas, jamás olvidó sus raíces en Lomas de Zamora, el lugar que lo vio nacer. A sus 84 años, su nombre vuelve a ser el centro de atención global por una pieza histórica: el cáliz que preparó para el papa León XIV.

La pieza, realizada con plata, oro y restos de municiones de la guerra de Malvinas, será entregada al sumo pontífice tras diez meses de trabajo. En su elaboración participaron personas de distintos puntos del país, quienes pudieron dejar su marca mediante pequeños golpes de cincel.

Crédito: Infobae.

Pallarols tiene sus raíces en Lomas de Zamora, nació en Darragueira 664, entre Alvear y Crocce y, poco después, su familia se mudó a Boedo al 600, donde su padre comenzó a trabajar en la decoración de la Catedral de Lomas de Zamora. "Lomas tiene un gran pedazo de mi corazón", expresó en diálogo con La Unión.

Aunque se mudó alrededor de 1975, sigue visitándola con frecuencia. "Para mí es muy inspirador pasar por donde yo viví, que fue la calle Boedo al 600, después vivimos en la calle Manuel Castro al 300. Camino por la plaza, camino por la ciudad. Y me vuelvo lleno de ideas y de alegría”, contó.

Un cáliz con un mensaje de paz para León XIV

La obra que llegará a manos de León XIV tiene un significado que va más allá de su valor artístico. Su elaboración incorpora restos de municiones usadas durante la guerra de Malvinas en 1982.

La elección de esos materiales está vinculada con una iniciativa que Pallarols impulsó después de la guerra junto al entonces embajador británico Mark Kent. Ambos promovieron encuentros entre excombatientes argentinos y británicos que, durante años, se reunieron en la casa del orfebre.

"Logramos que los soldados que habían combatido en la guerra de Malvinas, tanto argentinos como ingleses, hicieran una especie de asociación y se juntaran durante mucho tiempo en mi casa haciendo reuniones, fiestas, comidas, como un símbolo de unión y de decirle no más a las guerras, sí a la paz", recordó.

Ese espíritu es el que buscó transmitir en el cáliz destinado al papa. La pieza está ornamentada con símbolos de las tres virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. También cuenta con una patena, el plato litúrgico utilizado durante la celebración de la Eucaristía.

Además del cáliz, Pallarols también preparó un sillón especial para León XIV, la pieza tiene un diseño de estilo hispanoamericano, una corriente que se utilizaba tanto en Argentina como en Perú, país donde el pontífice trabajó durante más de 20 años, particularmente en la ciudad de Chiclayo.

Casi dos millones de personas dejaron su huella

El cáliz y la patena recorrieron distintas provincias argentinas.

Otro aspecto particular del proyecto fue la participación colectiva. El cáliz y la patena recorrieron distintas provincias argentinas para que vecinos, estudiantes y comunidades pudieran colaborar con pequeños golpes de martillo sobre el metal.

"Recorrimos más de dos veces casi todo el país en auto y en moto llevando el cáliz y la patena para que puedan trabajar", relató Pallarols. Según precisó participaron casi dos millones de personas y la iniciativa llegó a más de 700 colegios. Lomas de Zamora estuvo presente en el proceso, el orfebre contó que cinco personas con las que trabaja en su casa y taller son de Lomas y que ellos mismos llevaron las piezas a sus barrios para que otros vecinos pudieran participar.

Así, una obras destinada al principal referente de la Iglesia católica también reunió las huellas de miles de argentinos, con un mensaje que busca transformar los recuerdos de la guerra en un símbolo de paz.

Una herencia familiar

La orfebrería forma pare de la historia familiar de Pallarols desde hace generaciones. Aprendió el oficio de su abuelo, quien también lo había heredado de sus antepasados. Una tradición que hoy continúa con sus propios hijos y una de sus nietas.

"Yo lo aprendí de mi abuelo. Mi abuelo lo había aprendido de su abuelo. Y hoy resulta que ya hemos recorrido un camino de más de 300 años y siempre haciendo el mismo trabajo, siempre ocupando un lugar importante", explicó. De sus cinco hijos, tres siguen vinculados a la actividad y una de sus nietas trabaja junto a él en el taller de San Telmo.

Su vínculo con la iglesia también tiene una larga historia, en su casa, que funciona como museo y recibe a visitantes de distintas partes del mundo, conserva una colección de piezas de orfebrería que fueron realizadas para distintos pontífices a lo largo de los años. "Yo tengo acá en el museo una serie de piezas que después las he recomprado, pero que fueron hechas para distintos papas desde 1900 o fines del 1800 hasta hoy", detalló.

Temas
Seguí leyendo

Te Puede Interesar

video
video
video
video
video
video
video
video
video