Cada vez que Argentina e Inglaterra se cruzan en una cancha, el partido trasciende lo deportivo. La historia, inevitablemente, remite a la Guerra de Malvinas de 1982 y a una herida que sigue presente en la memoria colectiva de los argentinos.
Argentina-Inglaterra: futbolistas del Sur que cambiaron los botines por el uniforme en Malvinas
Dos excombatientes eran jugadores de Los Andes y Talleres de Escalada cuando les tocó afrontar el conflicto bélico de Argentina e Inglaterra en 1982. Sus historias.
La semifinal del Mundial vuelve a poner frente a frente a las dos selecciones y revive recuerdos que van mucho más allá de los 90 minutos. En el Sur del conurbano bonaerense también hay historias que unen al fútbol con aquella guerra: las de futbolistas que debieron dejar de lado su carrera para combatir en las Islas.
El fútbol como un campo de batalla simbólica
Más de 12.000 jóvenes argentinos, la mayoría de entre 18 y 20 años, fueron enviados al conflicto bélico. Entre ellos había jugadores que soñaban con triunfar en el fútbol y que, de un día para otro, cambiaron los entrenamientos por el uniforme militar.
Uno de ellos fue Luis Escobedo, quien integraba el plantel de Los Andes cuando recibió la orden de reincorporarse al Ejército. Había terminado el servicio militar obligatorio a comienzos de 1982, pero días antes del desembarco del 2 de abril recibió la notificación que cambiaría su vida: debía viajar inmediatamente a las Islas Malvinas.
También estuvo Sergio Pantano, por entonces futbolista de las inferiores de Talleres de Remedios de Escalada. Mientras cumplía el servicio militar fue trasladado primero a Tierra del Fuego y luego al escenario del conflicto. En el documental Clase 62 recordó el desconcierto de aquellos días: le entregaron ropa de invierno cuando todavía hacía calor y entendió que el destino sería el extremo sur del país antes de llegar a las Islas.
Ambos combatieron durante los 74 días que duró la guerra y sobrevivieron para regresar a sus clubes y reconstruir sus carreras deportivas.
El regreso a las canchas tras la guerra de Malvinas
Después del conflicto, Escobedo volvió a vestir la camiseta de Los Andes y fue una pieza importante del equipo que en 1983 estuvo muy cerca del ascenso a Primera División. Más adelante desarrolló una extensa trayectoria en clubes como Belgrano, Colón, Vélez, Temperley, Dock Sud y Santiago Wanderers de Chile.
Pantano, en tanto, fue protagonista del ascenso de Talleres de Escalada a la Primera B en 1983. Marcó uno de los goles decisivos en la final del Reducido frente a Excursionistas y luego continuó su carrera en distintos equipos del Ascenso, entre ellos El Porvenir, Berazategui y San Telmo.
Mucho más que un partido
La rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra quedó marcada para siempre por el Mundial de México 1986, cuando Diego Maradona convirtió la recordada "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo". El propio capitán argentino reconocería años después que aquel encuentro tenía un significado especial por la reciente Guerra de Malvinas.
Sin embargo, en la previa del nuevo enfrentamiento mundialista, distintas organizaciones de veteranos de guerra llamaron a separar el deporte del conflicto bélico. A través de un comunicado remarcaron que el partido "debe entenderse como un evento deportivo y no como una revancha histórica", al tiempo que recordaron que la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas continúa por la vía diplomática y en la construcción permanente de la memoria.
En ese contexto, las historias de Luis Escobedo y Sergio Pantano adquieren un valor especial. Son dos nombres que recuerdan que, mucho antes de volver a calzarse los botines, fueron jóvenes que dejaron sus sueños en pausa para cumplir con el llamado de la Patria y que hoy forman parte de la memoria deportiva e histórica del Sur del conurbano.