Maximiliano López, un joven de 23 años nacido en el Hospital Evita de Lanús, nunca pudo obtener su documento debido a un problema que proviene de sus abuelos y su madre. Actualmente lucha por obtener una identidad que le permita una vida normal. Conseguirla “sería volver a nacer”, reconoció emocionado tras contar su peculiar historia.
“Tener mi DNI sería volver a nacer”
Maximiliano López tiene 23 años, nació en Lanús y aún lucha por poder obtener su identidad. Debido a malas decisiones de sus abuelos, su situación se complicó, pero no pierde las esperanzas.
“El problema comenzó ya desde mis abuelos, que tenían problemas psiquiátricos. Cuando mi mamá nació no la anotaron y esta decisión fue una complicación para cuando nacimos nosotros, tanto mis hermanos como yo”, comenzó a detallar Maximiliano sobre las trabas que se le presentan para completar un trámite que, en la mayoría de los casos, resulta sencillo de concretar.
“Para que a mi mamá le logren dar el alta en mi nacimiento, el de mi hermana Micaela (25) y mi hermano Diego (30), mi abuela tomó la decisión de falsificar un documento y una identidad para mi madre, que no existe. Esto es lo que a nosotros nos termina de trabar todo, porque en nuestra constancia de parto aparece ese DNI trucho”, contó quien vive en Claypole.
La madre de Maximiliano logró tramitar su DNI a los 40 años, luego de casi una década de lucha constante, pero con el apellido Conejero, perteneciente a su mamá. Al querer reconocer a sus hijos, no tuvo éxito, ya que no coincidían los datos: el número de documento y el apellido eran distintos.
La Escuela N°70 de Don Orione fue el lugar donde Maximiliano pudo finalizar sus estudios y egresarse, donde su madre pudo anotarlo tras explicarle la compleja situación a los directivos en reiteradas ocasiones. El joven actualmente trabaja como animador de fiestas infantiles, único medio de vida que logró conseguir por su delicada situación: “Tengo una hija de 4 años, que por suerte posee su respectiva documentación, pero a la que no puedo reconocer. Cuando tenga mi DNI, con sólo dos testigos ya le puedo poner mi apellido”.
Para finalizar, Maxi contó que ya no le importa qué nombre le puedan llegar a colocar en el DNI y que lo que más anhela es obtener la documentación para encausar el rumbo de su vida. “Sería volver a nacer y empezar de cero, con muchísimas más posibilidades de progresar. Hasta que no lo vea, no lo creo, pero ese paso significaría todo porque, hoy por hoy, para la sociedad no soy nadie”, finali