ver más
19 de septiembre de 2026
Día Nacional de las Personas Sordas.

Lengua de señas: de una curiosidad a un puente de acompañamiento

Lily es acompañante terapéutica y docente del Hospital Esteves, hace años dicta talleres gratuitos de Lengua de Señas Argentina (LSA).

Septiembre es considerado el mes de la comunidad sorda. En ese camino, la historia de Lily es la de un aprendizaje que comenzó de manera casual y que se convirtió en una herramienta para acompañar a personas sordas y acercar la Lengua de Señas Argentina (LSA) a otros a través de un taller gratuito en el Hospital Esteves, Temperley.

En septiembre, hay distintas fechas dedicadas a la comunidad sorda que funcionan como una oportunidad para visibilizar una realidad que atraviesan todos los días. El 19 de septiembre es el Día Nacional de las Personas Sordas en Argentina, en conmemoración de la sanción de la Ley 1.662 en 1885, que dispuso la creación del primer instituto nacional para sordomudos; el 23 es el Día Internacional de las Lenguas de Señas, y los últimos siete días del mes es la Semana Internacional de las Personas Sordas, para visibilizar los derechos humanos de la comunidad y los desafíos en la accesibilidad e inclusión.

Para Liliana, el objetivo es que esa mirada no quede solamente en este mes, sino que se traduzca en más personas dispuestas a aprender, comunicarse y comprender.

El 19 de septiembre es el Día Nacional de las Personas Sordas en Argentina.

Una historia que empezó en la infancia

Lily es licenciada en Acompañamiento Terapéutico y trabaja desde hace 10 años en el Hospital Esteves, ubicado en Garibaldi 1661, donde actualmente también es docente de la Tecnicatura Superior en Acompañamiento Terapéutico.

Su acercamiento a la LSA comenzó cuando era chica "tuve un vecino sordo, unos años mayor que yo y me llamaba mucho la atención su forma de comunicarse, aprendí algunas señas que me parecían graciosas", contó en diálogo con La Unión.

Años después, cuando su hija comenzó el jardín, tuvo una compañera sorda. Las niñas se hicieron amigas y sus madres también, ese vinculo volvió a acercarla a la lengua de señas y de a poco incorporaba nuevos conocimientos, "hace 27 años de esto", detalló. "Creo que desde siempre había tenido la inquietud de aprender, pero los cursos tienen un costo que en otro momento no podía pagar", explicó Lily.

Cuando aprender se volvió una necesidad

Otro momento que marcaría su camino en la lengua de señas fue el reencuentro con aquel vecino de su infancia durante un momento difícil: "Estaba internado y acompañado por sus amigos sordos, se presentaron muchas dificultades dado que el personal de la clínica no se podía comunicar con esta gente, intervine allí y aún con mucha limitación en mí lengua de señas rústicas, pude ayudar a resolver muchas cuestiones", señaló.

Tiempo después, ya trabajando en el Hospital Esteves, conoció a una mujer sorda que se encontraba internada, fue entonces cuando decidió cursar estudios formales en LSA. "Durante muchos años fui único lazo de comunicación entre esta mujer y el entorno. Asumí un compromiso interno con la lengua de señas, dado que mí contacto con la comunidad sorda me hizo comprender las grandes barreras que presenta la comunicación en acciones cotidianas", subrayó.

"Es una herramienta muy valiosa, ya que la comunidad sorda y la oyente coexiste".

La comunicación también es un derecho

Para ella, la importancia de aprender LSA está estrechamente relacionada con su profesión, una persona sorda puede necesitar atención médica, realizar un trámite, hacer una compra o simplemente comunicarse, pero muchas veces encuentra dificultades porque quienes están a su alrededor no conocen su lengua.

"Las personas sordas tienen las mismas necesidades y para ellos es muy difícil acceder si no se esfuerzan mucho para que los oyentes los entendamos o si no cuentan con algún oyente que pueda acompañar estás situaciones", explicó y agregó "desde siempre la lengua de señas fue, es y será una herramienta muy valiosa, ya que la comunidad sorda y la oyente coexiste".

Una lengua, no un lenguaje

Lily considera fundamental aclarar un concepto: se trata de una lengua, no de un lenguaje. La Lengua de Señas Argentina tiene una estructura gramatical propia y se desarrolla a través de una modalidad visoespacial. No es una traducción del castellano mediante gestos ni consiste únicamente en aprender el abecedario o memorizar palabras.

Además, cuenta con reconocimiento legal: La Ley Nacional 27.710, sancionada el 13 de abril de 2023, reconoce a la Lengua de Señas Argentina como una lengua natural y originaria y como parte del patrimonio cultural y de la identidad lingüística de la comunidad sorda. Ese reconocimiento fue resultado de años de lucha de la comunidad sorda para que su lengua, su cultura y su identidad fueran reconocidas.

"Es importante aclarar que los dueños de la lengua de señas, son las personas sordas, ya que no solo se trata de señalar el alfabeto, palabras y oraciones, sino también de aprender sobre una cultura y una identidad particular de la comunidad sorda", señaló.

Durante el taller se trabajan cuestiones básicas como presentaciones, frases.

Un taller en el Hospital Esteves que busca generar puentes

Con el objetivo de que el personal del Hospital Esteves pudiera incorporar herramientas básicas para comunicarse con personas sordas, Lily comenzó a dar un taller. Con el tiempo, la propuesta se abrió a toda la comunidad y se convirtió en un espacio gratuito, que se realiza desde hace cuatro años, "los dos primeros años se realizaba en dos turnos y estos últimos dos años solo en turno tarde, la propuesta del taller es motivar a las personas que asisten a seguir aprendiendo, ya que ofrezco un taller y no un curso", explicó.

Por sus encuentros pasaron médicos, psicólogos, trabajadores sociales, administrativos, estudiantes, jóvenes, vecinos y personas de diferentes instituciones. Durante el taller se trabajan cuestiones básicas como presentaciones, frases y oraciones simples, además de contenidos relacionados con la construcción, sintaxis y gramática de la LSA. "Es una lengua, un idioma y como tal requiere práctica, constancia y compromiso", sostuvo.

Lo que queda después del taller

Algunos participantes volvieron para contarle que habían usado lo aprendido en situaciones cotidianas: en un comercio, un banco, en la calle o al encontrarse con una persona sorda que necesitaba comunicarse. También hubo quienes le confesaron que antes preferían no intervenir por miedo a equivocarse o "hacer papelones".

Y hay algo que también la emociona, cuando una persona sorda ve a un oyente comunicándose en señas, muchas veces pregunta si es sordo o si tiene algún familiar sordo. "Porque no es habitual que un oyente hable en señas si no tiene un sordo en la familia", señaló. Y por último agregó "siempre mis respetos y gratitud a la comunidad sorda que me permite formar parte de esta lengua maravillosa".

Temas
Seguí leyendo

Te Puede Interesar

video
video
video
video
video
video
video
video