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3 de mayo de 2026
Historia.

El arquitecto del Ejército que caminaba por Temperley

El teniente general Pablo Riccheri, pieza clave en la transformación del Ejército, se instaló durante sus últimos años en su quinta de Temperley, en la esquina de Lavalle y Meeks.

Volver sobre ciertas figuras no es un ejercicio de nostalgia sino de comprensión. Hay nombres que, al revisarlos, ayudan a entender cómo se moldeó la Argentina moderna. Uno de ellos es el del teniente general Pablo Riccheri, pieza clave en la transformación del Ejército y figura con un lazo directo con Temperley, en Lomas de Zamora.

Aunque su trayectoria lo ubica entre los grandes estrategas del país, su vida cotidiana en el sur del conurbano estaba lejos de cualquier grandilocuencia. Durante sus últimos años se instaló en su quinta de Temperley, en la esquina de Lavalle y Meeks.

Allí llevaba una rutina austera: cada día caminaba hasta la estación para comprar el diario y, como un vecino más, se detenía a conversar con quienes se cruzaban en su camino. Quienes lo trataban lo llamaban “Tanito”, en un gesto de cercanía que habla tanto de su carácter como del recuerdo que dejó. Había nacido el 8 de agosto de 1859 en San Lorenzo, provincia de Santa Fe.

La carrera militar de Riccheri

Su formación comenzó en el Convento de los Misioneros Franciscanos y continuó en el Colegio Militar, donde se destacó por su rendimiento. Egresó el 24 de noviembre de 1879 como teniente segundo de Artillería. Su experiencia dentro del Ejército fue decisiva: detectó falencias en la preparación de oficiales y suboficiales, lo que lo llevó a perfeccionarse en Europa. Más tarde sería designado agregado militar en Francia.

A su regreso, impulsó cambios profundos. Bajo su influencia se profesionalizó el Ejército Argentino: modernizó el armamento, reformó el Colegio Militar y la Escuela Superior de Guerra, y promovió la adquisición de nuevas bases alejadas de los centros urbanos.

La lógica era clara: evitar que las fuerzas armadas, instaladas dentro de las ciudades, se convirtieran en herramientas de levantamientos internos. De ese proceso surgieron espacios como Campo de Mayo, Campo General Belgrano, Campo General Paz, Campo Los Andes y Paracao.

Su legado también incluye la reinstauración del Regimiento de Granaderos a Caballo, originalmente creado por San Martín, destinado a la custodia presidencial. Pero quizás uno de sus aportes más relevantes fue conceptual: definió que el rol de las Fuerzas Armadas debía ser estrictamente defensivo, al margen de la política. Ya retirado, eligió el perfil bajo en Temperley hasta su muerte, el 30 de junio de 1936, a causa de una bronconeumonía.

Su vida en Lomas de Zamora

En Lomas de Zamora, su huella permanece intacta: la de un militar decisivo que, lejos de los centros de poder y de los escenarios donde tomó decisiones clave, también supo integrarse a la vida cotidiana del barrio. Ese contraste entre el estratega y el vecino es, en buena medida, lo que mantiene vivo su recuerdo entre quienes todavía lo evocan como parte de la identidad local. ¡Hasta la semana que viene, amigos!

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