Hay edificios que parecen destinados a desaparecer. El Palacio Sansinena estuvo a punto de ser uno de ellos. Sin embargo, contra incendios, guerras y sucesivos cambios de dueño, sigue en pie en Santa María de Oro 44, frente a la estación de Temperley.
El Palacio Sansinena de Temperley: de mansión a centro de operaciones
La construcción de estilo inglés se levantó en 1880 por orden del propietario del frigorífico “La Negra”. Durante la revolución de 1893, el Palacio Sansinena fue ocupado.
Allí funciona hoy el Comercial Tomás Espora, la escuela media que hace algunos años sufrió un incendio devastador y que, pese a todo, continúa con sus puertas abiertas.
La historia comienza en 1880, cuando Gastón Sansinena, próspero empresario y propietario del frigorífico “La Negra”, dedicado a la exportación de carne hacia Europa, decidió levantar una residencia que desentonaba con su tiempo. La mansión, de estilo inglés, fue construida íntegramente con materiales traídos del exterior.
Un tesoro en Temperley
La quinta ocupaba una extensión imponente: desde la actual avenida Almirante Brown hasta la estación Temperley, conectada incluso por un túnel, y desde 14 de Julio hasta Cangallo. Entre jardines cuidados se alzaban dos construcciones de grandes dimensiones.
El edificio principal tenía tres niveles, amplios subsuelos y 18 habitaciones con cielorrasos de yeso ornamentados. Los ventanales lucían vitraux. El predio incluía tres cocheras, doce pesebres y caballerizas. Contaba con cancha de pelota con palcos y vestuarios, un invernáculo cerrado con cascadas interiores y servicio de electricidad y provisión de agua mediante depósitos que funcionaban a vapor.
La familia Sansinena permaneció allí poco tiempo. En 1890 la propiedad pasó a manos de tres directivos de la cervecería Bieckert; un año después fue adquirida por el político Pastor Servando Obligado. Durante la revolución de 1893, las tropas de Martín Yrigoyen ocuparon el lugar y lo utilizaron como centro de operaciones. Desde entonces, la quinta comenzó a subdividirse y a cambiar reiteradamente de propietarios, hasta que el edificio fue alquilado al Colegio Comercial.
La expropiación del Palacio Sansinena
En 1982, el Ministerio de Educación dispuso su expropiación. El mantenimiento de una estructura de semejante magnitud siempre resultó complejo. El momento más crítico llegó el 1º de enero de 2005: un globo lanzado en los festejos de Año Nuevo descendió sobre el techo y provocó un incendio que arrasó gran parte del inmueble.
El fuego dejó marcas que nunca fueron revertidas. En 2006 se realizó una intervención mínima -la colocación de chapas en el techo-, pero el Palacio no fue reconstruido ni restaurado. Hoy continúa clausurado como una herida abierta en el corazón de Temperley.
Así, entre esplendores, conflictos y tragedias, el antiguo Palacio Sansinena se transformó en algo más que una residencia histórica: es hoy un símbolo educativo y cultural de la comunidad, marcado por las heridas del tiempo pero firme en su lugar. ¡Hasta la semana que viene, amigos!