¡Hola, amigos de La Unión! Hace unos días, un incendio de grandes dimensiones afectó un depósito de chatarra en Villa Fiorito. El humo llegó a ver desde varias cuadras y hasta allí llegaron los Bomberos Voluntarios de Lomas, junto con Defensa Civil, la Policía y una ambulancia.
Cuando suena la sirena, los Bomberos de Lomas siempre responden
Los Bomberos de Lomas son vecinos que se preparan y ponen su tiempo al servicio de los demás. La historia comenzó en 1908 a raíz de una alarma y una decisión colectiva.
Por suerte, no hubo personas heridas. Al ver una escena así, uno puede pensar que todo empieza cuando suena la sirena. Pero la historia de los bomberos de Lomas empezó mucho antes, con otra alarma y una preocupación que movilizó a los vecinos.
Un incendio clave para Lomas de Zamora
Hace unos años les conté que el 16 de octubre de 1908 se incendió un almacén en la esquina de las actuales avenida Hipólito Yrigoyen y Loria. No hubo heridos, pero aquel episodio dejó una pregunta dando vueltas: ¿qué podía pasar si el próximo incendio terminaba en tragedia y Lomas no tenía un cuerpo de bomberos propio?
La idea no nació de un día para el otro. Hubo intentos que no prosperaron por falta de recursos. Después, un grupo de vecinos de Banfield volvió a impulsarla. También fue importante la ayuda de los hermanos Ritchie, que ofrecieron equipos para combatir el fuego en condiciones accesibles.
El 14 de noviembre de 1909, en el local El Tívoli de Banfield, una comisión de vecinos se reunió para empezar a darle forma al proyecto. Allí se hizo, además, una prueba de una bomba de incendio. La Sociedad de Bomberos Voluntarios de Lomas de Zamora quedó formalmente fundada el 10 de enero de 1910.
Los cambios y el crecimiento de los Bomberos de Lomas
El primer cuartel funcionó en la cochería Leguizamón. Después pasó por Boedo 453 y Laprida 640, hasta llegar en 1926 a la sede de Saavedra 28. Detrás de esos cambios hay una historia de crecimiento, trabajo y compromiso de una comunidad que entendió que necesitaba organizarse para cuidar a sus vecinos.
En Fiorito, como en tantos otros incendios, detrás de la intervención hubo personas que dejaron lo que estaban haciendo para acudir a una emergencia. La noticia cuenta el despliegue y el resultado; pocas veces nos detenemos a pensar en todo lo que exige una salida: llegar, coordinarse y trabajar frente a un incendio que puede extenderse. Cada llamado los encuentra listos para responder.
Los bomberos son vecinos que se preparan y ponen su tiempo al servicio de los demás. A veces los vemos pasar y recién entonces nos detenemos a pensar en todo lo que implica esa tarea. Pero su presencia también habla de una historia construida mucho antes de que suene una sirena: la de quienes se organizaron para que Lomas pudiera cuidarse.
La historia de 1908 nació de una alarma y de una decisión colectiva: Lomas necesitaba un cuerpo de bomberos propio. Más de un siglo después, esa vocación sigue presente en cada salida que cruza nuestros barrios. ¡Hasta la semana que viene, amigos!
