El Municipio avanza con repavimentación de la mano que va para la Universidad de Lomas y ya finalizó el bacheo sobre distintos tramos que habían sufrido roturas. También se instalaron luminarias y construyeron seis dársenas de colectivos.
La renovación integral de Juan XXIII entró en su última etapa
rotonda de Camino de Cintura (Ruta 4) hasta Oslo, lo que equivale a más de 4.400 metros de pavimento. “Con la transformación completa de Juan XXIII vamos a garantizar una rápida y segura circulación vehicular en toda la zona, contribuir con la seguridad vial y, al mismo tiempo, embellecer y renovar uno de los accesos principales que tenemos en Lomas”, señaló el intendente Martín Insaurralde. Otra de las acciones concretadas es el bacheo sobre distintos sectores que habían sufrido roturas entre la calles Siritto y las vías del ferrocarril, a lo largo de más de 1.500 metros cuadrados. Allí, se retiró el asfalto que se encontraba con
roturas, se colocó una capa de hormigón pobre y luego otra de hormigón rico con el propósito de darle más resistencia al paso de vehículos y transporte pesado. Por su parte, ya se construyeron seis dársenas de colectivos para los usuarios e instalaron nuevas luminarias LED desde Iparraguirre a Madrid para mejorar las condiciones de seguridad en la zona. “Es una obra fundamental, ya que además de la repavimentación, se están haciendo trabajos complementarios que traerán muchos beneficios a los vecinos”, indicó el delegado de Parque Barón, Fabricio Navarro, sobre el proyecto que incluye tareas de señalización,
demarcación vial, construcción de veredas y parquización. Por este acceso circulan las personas que viajan hacia el Sur y el Oeste del Conurbano por Camino de Cintura y los casi 5 mil alumnos que cursan en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). A lo largo de la avenida pasan más de una decena de líneas de colectivos (20, 165, 188, 277, 388, 406, 421, 549, 550 y 552) que llegan desde el centro de la ciudad o distritos vecinos como Esteban Echeverría, e incluso desde La Plata y la Ciudad de Buenos Aires. Y como respuesta a un pedido de los vecinos y la comunidad educativa, se colocó un puesto policial en el ingreso a la universidad con la presencia de agentes de la Policía Local durante las 24 horas.
