Pura historia. La calle Recondo, en Fiorito, tiene origen en Juan Pedro Recondo, inmigrante vasco, que junto a otras familias pioneras —Iturrioz, Leguina, Fiorito, Necol— impulsó una iniciativa que combinaba transporte y negocio inmobiliario a principios del siglo XX.
La historia de la calle Recondo en Fiorito, del tranvía a la moderna calle actual
Juan Pedro Recondo, inmigrante vasco, que junto a otras familias pioneras —Iturrioz, Leguina, Fiorito, Necol— impulsó el desarrollo de Fiorito.
En octubre de 1910, la Municipalidad autorizó a la firma Juan Pedro Recondo y Compañía a instalar un servicio de tranvías. No era solo mover pasajeros: era poner en valor la tierra y hacer posible el poblamiento de Fiorito.
La calle Recondo se convirtió así en la columna vertebral del proyecto en Fiorito. Desde la Plaza Valentín Alsina, en Lanús, el tranvía ingresaba a Fiorito por esa traza recta, cruzaba Larrazábal, las vías del Ferrocarril Midland y seguía hacia Ingeniero Budge. Más adelante, atravesaba el Riachuelo y llegaba a Villa Recondo, en La Matanza, en la zona donde hoy funciona el Mercado Central. Era una red pensada para unir periferias mucho antes de que la palabra “conurbano” existiera.
El primer tranvía, en 1911, funcionaba con tracción a vapor. Una locomotora modesta, de 30 HP, avanzaba lentamente entre zanjas y calles de tierra compactada. No era cómoda ni silenciosa, pero era regular. Más tarde llegó la electrificación y la trocha ancha: la señal de que Fiorito ya formaba parte de un sistema urbano más amplio. Cada coche traía vecinos nuevos, casas en construcción, comercios incipientes.
Un proyecto que no prosperó en Fiorito.
En 1921 la línea pasó a manos de la Compañía del Puerto y, pocos años después, el servicio comenzó a deteriorarse. Para 1925, los vecinos ya la llamaban sin rodeos “la odiosa y odiada empresa”. Cuando el transporte falla, no es un problema técnico: es un problema social.
En 1929 llegó el golpe decisivo. La empresa suspendió el cruce hacia La Matanza, argumentando destrozos intencionales. El servicio quedó reducido hasta la esquina de Recondo y Congreso. En 1931 y 1932, el municipio anuló las concesiones originales. La línea sobrevivió un tiempo más integrada a La Corporación, como línea 53, hasta desaparecer definitivamente en 1948. Los rieles se levantaron, pero la traza quedó.
La moderna calle Recondo en Fiorito
En la actualidad, gracias a los trabajos del Municipio y la Provincia de Buenos Aires, Recondo es una moderna arteria de 1,8 kilómetros, entre Camino Presidente Juan Domingo Perón y la avenida General Hornos.
La intervención contempló la repavimentación integral de la traza, con una base de hormigón de 15 centímetros de espesor y una capa de rodamiento de 25 centímetros, además de tareas de bacheo en sectores puntuales con menor grado de deterioro. A estas acciones se sumaron obras complementarias fundamentales: construcción de sumideros y tapas de inspección, ejecución de esquinas con rampas accesibles para personas con movilidad reducida, reconstrucción parcial de veredas afectadas, ejecución de cordones y trabajos de señalización horizontal y vertical.
En paralelo, se incorporó una obra hidráulica sobre la calle Recondo, entre Plumerillo y Murature, que incluyó la colocación de un conducto de hormigón de 900 milímetros de diámetro, destinada a mejorar el escurrimiento pluvial y prevenir anegamientos en una zona históricamente sensible.