Antonella Restucci es una joven compositora e intérprete de la región que logró construir una identidad sonora que si bien tiene raíces en el rock y el folklore argentino, suma matices de su generación y logra algo único que trasciende géneros musicales.
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Antonella Restucci, una artista con raíces en el rock y el folklore
La joven artista de la región tiene una identidad sonora con raíces en el rock y el folklore argentino. Acaba de lanzar un adelanto de su nuevo disco.
“A los 12 años empecé a cantar en público y los 15 formé mi primera banda. Era una banda de chica que se llamaba Desperdigadas”, le cuenta Antonella Restucci a La Unión.
La joven artista no detuvo su marcha y comenzó a salir a escena con sus propias canciones y con su guitarra. “A los 16 empecé a hacer mi propia música y a tener una banda más estable. Me empecé a presentar en formato de trío”, recuerda sobre aquellos primeros pasos.
Además, la artista armó un estudio de grabación en su propia casa y además tiene a su papá Leonardo a cargo de la batería en su banda de rock.
Antonella Restucci, con un tema tema en clave de rock indie
Antonella brindó shows en el Teatro Argentino de La Plata, el Teatro Comfama en Medellín y Café Berlín en Buenos Aires. Hace unos años también salió a escena en el Teatro del Municipio de Lomas de Zamora.
En 2022, lanzó su primer EP De donde vienen las cosas, producido por Sebastián Schon. Este año, fue distinguida en el Certamen Eduardo Falú de intérpretes de música de raíz folklórica.
Luego llegaría su disco “Sentido al tiempo” y ahora lanzó “No quiero saberlo“, una canción de sonido indie que reflexiona sobre la muerte y es un adelanto de su próximo álbum.
“El tema habla sobre esas dudas silenciosas y el temor inevitable que aparece cuando tomamos conciencia de que podemos perder a alguien que amamos. Habla de cómo esos pensamientos se intensifican por la noche, cuando todo se aquieta y la ansiedad se vuelve más nítida”, explica Antonella, quien se posiciona como una de las bonaerenses más fuertes de la escena independiente.
“De esa sensación en la que un solo instante puede cambiarlo todo para siempre. Frente a esa profunda incomodidad, hay días en los que logramos mirar de frente esa fragilidad y aceptarla. Y otros en los que preferimos cerrar un poco los ojos, refugiarnos, y simplemente no querer saber nada al respecto”, agrega.