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26 de agosto de 2026
Viral.

Desde Banfield transforma cartón y chatarra en maquetas miniaturas

En una casa de Banfield, un simple pedazo de cartón puede convertirse en una moto o un barco. Detrás de esas creaciones está Rubén.

Todo puede servirle a Rubén Puppo para construir una nueva obra: un pedazo de cartón, un alfiler, una pieza de electrónica que no funciona; puede transformarlo en parte de una creación, primero imagina y después comienza a darle forma en su casa en Banfield, sin planos ni fórmula determinada.

En el camino aparecen nuevas ideas, modificaciones y detalles que hacen que el proyecto termine siendo muy diferente de aquel que había pensado al principio, "son puras ideas y posterior desarrollo", contó en diálogo con Diario La Unión.

El detrás de sus esculturas en cartón y reciclados

Una de sus primeras creaciones fue una moto que nació a partir de un envase plástico de detergente. Sobre esa base fue incorporando cartón, metales, distintos plásticos, pintura acrílica y pegamento hasta convertir aquel objeto cotidiano en una pieza completamente diferente.

"En realidad utilizo cartón común de 1, 1,5 o 2 mm de espesor, no todo es reciclado, sí utilizo piezas inservibles de electrónica, plásticos, metales, botones, alfileres y todo lo que sirva para que se parezca a lo que necesito para terminar cada modelo", explicó.

Ya jubilado y con más tiempo para dedicarle a sus proyectos personales decidió volver a crear.

El proceso puede llevar semanas, una obra demanda como mínimo unos 20 días de trabajo y, dependiendo de su complejidad, puede extenderse durante un mes o incluso más. No siempre trabaja durante la misma cantidad de tiempo, hay días en los que puede dedicarle horas y otros en los que simplemente no encuentra la inspiración. "Hubo noches en las que me voy a dormir pensando en cómo solucionar determinada forma que quiero conseguir al otro día", relató.

Una pasión que empezó mucho antes que las redes

Aunque sus creaciones hace poco llegaron a miles de personas, la relación de Rubén con el arte comenzó durante su infancia, desde muy chico le gustaba dibujar, al mismo tiempo desarrolló una fuerte fascinación por la aeronáutica, que lo llevó a construir sus primeras maquetas de plástico.

Ya jubilado y con más tiempo para dedicarle a sus proyectos personales decidió volver a crear.

En aquellos años, las revistas, los libros y las historietas eran sus principales fuentes de inspiración. Entre todas esas publicaciones y programas que alimentaban su imaginación, hubo uno que lo marcó especialmente: Thunderbirds, conocida en Argentina como Rescate Internacional. A la aeronáutica y las maquetas se sumaron las historietas, las revistas técnicas y todo aquello que pudiera alimentar su creatividad, "en aquella época la única forma de visualizar las cosas era conseguir el material, no existía internet", enfatizó.

"Desde muy chico siempre me gustó dibujar, era algo que evidentemente tenía impreso en mi ADN. Paralelo a esto comenzó mi pasión por la aeronáutica, vaya a saber por que. Eso hizo que comenzara a armar mis primeras maquetas plástica desde muy chico", explicó.

Ya jubilado y con más tiempo para dedicarle a sus proyectos personales, fue cuando decidió volver a experimentar, "tal vez el estar jubilado y disponer relativamente de tiempo y de un lugar tranquilo impulsó el desarrollo de mis creaciones. No es una necesidad, tal vez funcione como terapia, lo cierto es que lo disfruto y le dedico el tiempo que tengo a mano cuando puedo", reflexionó.

Una obra demanda como mínimo unos 20 días de trabajo.

Banfield, el lugar donde volvió a crear

Rubén nació en Lomas de Zamora, pasó toda su infancia en Banfield y volvió tras 25 años luego de haberse casado, a la casa de sus padres donde actualmente vive. "Respirar el aire de Banfield y haber caminado miles de veces por sus calles que tanto conozco me hace bien, estoy donde siempre debí estar. El barrio, el clima, los vecinos, la naturaleza, los amigos, el fútbol...todo eso hace que este lugar sea tan particular y querido para mí, más que un simple vínculo, Banfield siempre fue mi lugar en el mundo", sentenció.

En ese escenario, y con el tiempo que le permitió esta nueva etapa de su vida, Rubén comenzó a sacar de su "disco duro" todo aquello que había aprendido y acumulado durante años. Durante mucho tiempo, sus creaciones fueron algo personal, construía porque disfrutaba hacerlo sin buscar exposición, hasta que Paula, su hija menor, decidió mostrar una de sus obras a través de un reel que mostraba un barquito de cartón que le había confeccionado.

"Descubrimos también que lo que mas llamaba la atención de los videos era además la relación existente entre padre e hija, no solo la novedad de mis creaciones", analizó. El crecimiento fue inesperado, en pocas semanas pasó de unos 300 seguidores a superar los 20.000, la viralidad es un mundo nuevo para él y prefiere mantener cierta distancia: "Mi intención es simplemente poder seguir disfrutando de crear lo que me guste".

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