Con actitud, amor propio y con el apoyo de los que la quieren, María Laura Zalzmann pudo superar circunstancias difíciles de la vida. Hoy, lejos de Lomas -donde aún tiene a su familia- encontró su sueño. Está en Mallorca, donde se fue de vacaciones, y en un abrir y cerrar de ojos pasó de ser turista a emprendedora.
"Estoy feliz, vine a España en plan de visita, para descansar, conocer un nuevo lugar invitada por mi tío que hace tiempo se mudó a Palma de Mallorca y me enamoré de la isla", contó convencida de que éste es el inicio de una nueva historia que ella misma está escribiendo.
Se crió en Mármol, Almirante Brown, estudió y creció ahí, pero cuando se casó su barrio fue Lomas. Toda su familia es de Villa Galicia. Tuvo tres hijos, pero después de 20 años de matrimonio se divorció. "Tengo 45 años y a los 40 cuando me separé tuve que empezar de cero porque lo único que había hecho hasta ese entonces era dedicarme a mi familia al 100%. Con el respaldo de mis hermanas y de mi amiga de la infancia salí adelante", contó.
De Lomas a la isla que la devolvió las ganas de emprender
María Laura llegó a Mallorca como cualquier turista, en plan de disfrute, mar, playa y sol. "El viaje estaba planeado para visitar a mi tío que hacía 24 años que no lo veía, quería reencontrarme con la familia después de tantos años", destacó.
Con un pasaje de ida y vuelta para desconectar emprendió el viaje, pero la isla la atrapó. "Siento que este lugar me retuvo y lo que iba a ser un verano se convirtió en un proyecto", afirmó con una gran felicidad de poder hacer algo por ella misma.
Los días pasaban y las ganas de volver estaban, pero también sentía esas ganas de seguir en Mallorca porque encontró allí dos de las cosas que más le gustan a María Laura: la vida de mar y el ritual de fuego de Argentina.
Cómo nace el emprendimiento
Todo se comenzó a dar a través de una charla alrededor de una empanada y una parrilla prendida que para María Laura se convirtió en una idea. "De golpe sentí que pasé de ser turista a vecina y así de visitante a emprendedora, vine por el mar y me quedé para prender las brasas", eso pensó y entendió que lo sentía como nostalgia de casa se podía convertir en el emprendimiento que en pocos días va inaugurar: "Repulgue y Brasa".
Vine por el mar y me quedé para prender las brasas. Vine por el mar y me quedé para prender las brasas.
Extrañaba juntar gente alrededor de una mesa. "Enseguida pensé que eso lo puedo hacer acá también. Repulgue y Brasa no es comida rápida. Es comida lenta hecha para compartir. Masa casera, repulgue uno por uno para identificar cada sabor", expresó.
Ya tienen los gustos de las empanadas preparados y pensados para que mantenga la marca y el sabor bien argento: "Carne cortada a cuchillo, humita de choclo cremoso, pollo de corral, caprese y alguna que otra especial. Todo al lado de la brasa siempre prendida con entraña, vacío y el clásico choripan con chimichurri casero", adelantó sobre lo que se podrá degustar en muy poco tiempo, pero en Palma de Mallorca.
Arrancar con lo que hay
Con un espacio chiquito, bonito y humilde es que María Laura pudo ver allí ese pedacito de Argentina en la isla que la adoptó por lo menos en este momento de su vida.
"Mi idea es que sea el nuevo rincón con más encanto de Mallorca. Que sea ese sitio bonito, cercano y hecho con muchísimo cariño. Quiero que el sabor más querido de Argentina esté presente en la la isla, el relleno que cruza el Atlántico sin perder la esencia. La empanada en Argentina es más que comida, es esa posibilidad de juntarse con amigos o familia", recalcó sobre este emprendimiento.
Encontró la posibilidad de arrancar una nueva vida y la está disfrutando al máximo.
Sentirse en casa es el concepto bien claro del emprendimiento que encara María Laura. "Se trata de nostalgia, pero también de la posibilidad de sentir que acá me siento en casa. Desde el primer momento pensé en traer la empanada que comíamos los sábados mirando el fulbito, esa que no falta en los cumpleaños, la que se comparte en la mesa y mancha los dedos con juguito", comentó.
Repulgue y Brasa se va a instalar en un espacio que fue recuperado. Está en desuso y lo convirtieron en un take away inspirado en los sabores Argentinos. "Está hecho con maderas recicladas, decorado con flores y plantas, luces cálidas y muchas ganas de trabajar. Quise crear un lugar que me guste tanto como estar en Argentina, pero en Mallorca", destacó totalmente convencida que la revancha que buscaba de la vida, la encontró del otro lado del océano.
"Será una casa de empanadas artesanales argentinas, donde apostamos por lo hecho a mano, sin conservantes y con productos locales de la isla. Pensado para el público local, para los argentinos que extrañan su país y para los turistas que buscan algo rico, rápido y auténtico", concluyó sobre este proyecto que se inaugurará en muy poco tiempo y que la tiene más que incentivada.
Pudo fusionar todo lo que le gusta de allá y de acá.