En Lomas de Zamora, las historias de quienes dejaron Italia para comenzar una nueva vida en Argentina resuenan en distintas familias. Uno de los casos es el de Anna María (81), quien llegó al país siendo una niña y, con el paso del tiempo, construyó una vida marcada por el esfuerzo, los recuerdos y las costumbres que aún conserva intactas.
En el Día del Inmigrante italiano, Anna María contó que supo vivir en Livorno (perteneciente a la región de la Toscana, el centro de Italia), para luego mudarse a la casa de su abuela en Génova, ciudad desde donde partió un barco que la trasladó hacia Argentina junto a su familia, en la década del ‘50.
Lomas de Zamora, un distrito que la abrazó y la adoptó como propia
“Mi papá quiso probar suerte, por eso decidió mudarse a Argentina luego de haber recibido un llamado de su hermano, quien ya vivía en el país. A los dos años de la mudanza de mi padre, fue mi turno, el de mis hermanas y el de mi mamá. Yo tenía nueve años cuando llegué a Argentina, mediante el Transatlántico Salta”, contó la lomense.
El tío de Anna María ya residía en Lomas de Zamora, más precisamente en una casa situada en la Avenida Meeks, y fue por ese motivo que su hermano también eligió este distrito para forjar su futuro junto a su esposa y sus hijas.
“Mi padre alquiló una casa en General Levalle y Fonrouge, espacio donde viví hasta que me casé. Él consiguió un trabajo de modista y yo, apenas culminé la primaria, tuve mi primer empleo en un taller de tejido que quedaba cerca de mi hogar, el cual era administrado también por inmigrantes italianos”, rememoró.
Una de las anécdotas que más presente mantiene Anna María en su memoria fue cuando se hizo amiga de las vecinas que vivían enfrente de su casa: “Ellas fueron las que me hicieron probar el mate y me encantó. Es una infusión que me sigue acompañando hasta estos días”.
ccaa26d4-0fa8-47c7-9e6e-a4cd3e609aab
Anna María y el mate. Una costumbre nacional que la acompaña día a día.
En plena adolescencia, Anna María tuvo la posibilidad de volver a su país natal, donde se quedó viviendo tres años en la casa de sus tíos, aquella vivienda de Génova que supo acobijarla antes de su viaje a América. “En ese entonces mis padres estaban en duda y no sabían si seguir en Argentina o volver a Italia, pero luego decidieron quedarse en Lomas y me llamaron para que regresara definitivamente”, reveló.
26f3484b-72ac-471e-a534-0629d50e5a22
Anna María llegó a Lomas de Zamora proveniente de Italia, su país natal.
En su vuelta al país, continuó trabajando en el rubro textil gracias a su padre, quien compró maquinaria industrial para que sus hijas puedan dedicarse de manera independiente a la confección de prendas.
Fue así como Anna María comenzó a crear su camino en Argentina: en este país conoció a su compañero Alberto y luego se casó para formar su propia familia. A pesar de haber quedado viuda desde el 2000, la lomense nunca bajó los brazos y siguió llenando de amor a su entorno: disfruta de la compañía de sus tres hijos y también aprovecha cada día para ver crecer a sus cinco nietos, sin dudas uno de los mayores tesoros que le regaló la vida.
05e53630-f6f1-495a-9d7d-c7502fd582bc
La lomense tiene tres hijos y cinco nietos.
En Lomas de Zamora encontró un lugar donde hacer raíces, criar a sus hijos y construir recuerdos que, con el tiempo, se mezclaron con la nostalgia de aquella Italia que había quedado al otro lado del océano, pero que nunca dejó de acompañarla.