Con su camioneta perfectamente equipada, Álvaro Benjamín Cabral (24) recorre los barrios de Lomas de Zamora para llevar a los vecinos pescado fresco puerta a puerta y así continuar con el legado que le dejó su papá, quien se dedicó al emprendimiento por más de 45 años.
"Llegó el pescador", es lo que indica el ploteo de su vehículo y los vecinos agradecen que siga respetando la tradición de vender en el barrio. El emprendimiento de la venta de pescado fresco lo inició el papá de Álvaro hace más de 45 años. "Él me enseñó todo lo que sé, pero no sólo respecto a la venta del pescado en sí, también lo referido al respeto y la calidad de atención que le brindamos a nuestros clientes día a día", afirmó el comerciante que muchas veces sale junto a su pareja con quien tiene dos hijitas.
Poder continuar con la venta puerta a puerta y hasta personalizada, como contó Álvaro es el legado más importante que le dejó su padre. "Para tener clientes hay que respetar las condiciones que debe tener el producto que ofrecemos que siempre tiene que ser fresco", afirmó el vendedor.
Los recorridos por Lomas de Zamora y el encuentro con el amor de su vida
Los recorridos por los barrios de Lomas de Zamora y alrededores los comenzó a hacer solo, según detalló Álvaro. Junto a su camioneta, las directivas de su padre y la mercadería fresca lo llevaron a hacer sus propios clientes.
"Después de dos años de estar a full trabajando, conocí en una de mis recorridas a mi futura esposa con la que hoy en el día a día trabajamos juntos en este emprendimiento familiar", contó sobre como conoció al amor de su vida, Rocío Narela Reyes con quien se va a casar en diciembre.
La historia de la pareja comenzó cuando Álvaro vio pasar a Rocío por una esquina de un barrio de Lanús donde estaba intentando hacer nuevos clientes. Así fue que ella comenzó a comprarle medallones de merluza cada vez que Álvaro iba al barrio. "A mi ya me pareció hermosa desde que la vi en aquella esquina, y al parecer a ella le pasó lo mismo conmigo porque me compraba, hablábamos pero como vendedor y cliente hasta que después comenzamos a salir".
Así fue que la pareja se fue consolidando y hoy conviven junto a las dos nenas que tiene Roció. Ya son una familia ensamblada y tras casarse esperan seguir agrandando lo que construyeron, según auguró Álvaro que desea tener un hijo varón. "Ahora salimos juntos a vender y nuestra prioridad son las nenas", añadió.
La relación con los vecinos que son sus fieles clientes
Sobre los barrios que recorre, Álvaro contó que hace visitas en días determinados, pero también los clientes lo llaman para tener el pescado fresco en un día determinado.
"Tenemos recorrido por barrio nuevo, alrededor de la cancha de Banfield y también vamos a zonas como Lanús y Temperley y hacemos aparte algunas entregas después del horario laboral", especificó sobre el trabajo que muchas veces lo encara junto a su esposa.
A través de los años, Álvaro fue afianzando el contacto con los vecinos de cada barrio. "Son personas muy amables predispuestas y cercanas que valoran el trato directo y la posibilidad de volver a una modalidad de compra más personalizada algo que remite a una tradición que durante muchos años fue parte de la vida cotidiana de los barrios, pero que lamentablemente se fue perdiendo", señaló.
Álvaro cuenta con un vehículo perfectamente equipado para mantener la temperatura justa que necesita el pescado, y así ser entregado fresco a cada cliente. También, cuenta con una balanza para que el cliente pueda ver el peso del producto y así fortalecer esa relación con cada uno de ellos para que le vuelvan a comprar o llamar si lo necesitan.
"Creemos que esta forma de trabajo recupera ese vínculo de confianza donde el comerciante y el vecino generan un contacto más humano que va más allá de una simple compra. La recepción siempre ha sido excelente y eso nos impulsa a seguir recorriendo cada barrio con el mismo compromiso y dedicación", afirmó.
Sobre el futuro, contó que con su pareja siempre apuntan a seguir avanzando, pero que por el momento esta forma de venta tiene la particularidad de la tradición que es muy valorable tanto para ellos como comerciantes como también para los vecinos que reciben la mercadería fresca en la puerta de su casa tras en enviarle un mensaje de WhatsApp al 1161162422.
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Sin romper las tradiciones, Álvaro sigue vendiendo puerta a puerta.