El Rey del Pollo tiene una sucursal en Lomas y otra en Banfield.
De futbolista a dueño de rotiserías. Héctor Vittor supo jugar en River y hoy administra El Rey del Pollo, una marca que cuenta con sucursales enLomas y enBanfield. En una charla con La Unión, el comerciante contó cómo fue esa transición y de qué manera logró el éxito.
“El Rey del Pollo nació por iniciativa de un vecino con el que trabajaba mi cuñado, acá en Lomas, hace ya tres décadas y media. Después me sumé yo a una sucursal de Quilmes y hace ya 24 años que nos volvimos a mudar a Lomas, más precisamente el 8 de noviembre de 2001”, detalló sobre el comercio que se encuentra situado en Loria 194, y luego sumó que también tiene una sucursal en Banfield.
Entre Lomas y Banfield, una historia de esfuerzo que trascendió el fútbol
Lo cierto es que, antes de dedicarse al rubro de la gastronomía, Héctor estuvo ligado a otra profesión: el fútbol. “Jugué en River y formé parte del plantel de 1986 que ganó todo con el ‘Bambino’ Veira. También fui jugador de Banfield y de Independiente Rivadavia de Mendoza”, rememoró, con cierta nostalgia.
Hace más de tres décadas que dejó la redonda para apostar por un negocio propio. “Desde que abrimos, todos años trabajamos muy bien, en eso no nos podemos quejar. Uno de los secretos para mantener el éxito es la calidad de los productos con los que trabajamos: desde siempre contamos con los mismos proveedores de pollo y aceite, que son empresas familiares de la zona”, soltó Héctor, que además cuenta con una sucursal en el corazón de Banfield, más precisamente en Alsina 698.
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Héctor, en los inicios de su emprendimiento en Lomas.
Desde que abrimos, todos años trabajamos muy bien, en eso no nos podemos quejar. Uno de los secretos para mantener el éxito es la calidad de los productos con los que trabajamos Desde que abrimos, todos años trabajamos muy bien, en eso no nos podemos quejar. Uno de los secretos para mantener el éxito es la calidad de los productos con los que trabajamos
Lo cierto es que El Rey del Pollo logró reconocimiento en la zona gracias a la labor de distintas generaciones de la familia y de empleados que, debido a su antigüedad, se ganaron el cariño de los Vittor. Alan es hijo de Héctor y también trabaja en el lugar, se sumó a la charla y contó que “el sacrificio, el esfuerzo, el respeto y el amor son cualidades que destacan en el negocio, las cuales fueron inculcadas por mi padre”.
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Los empleados del comercio lomense, claves para el éxito gastronómico.
Con la misma disciplina que mostró dentro de una cancha, Héctor construyó un proyecto familiar que hoy es sinónimo de trabajo y cercanía con los vecinos. El Rey del Pollo es el reflejo de una historia de esfuerzo compartido, donde el legado pasa de generación en generación y se sostiene con valores tan firmes como el amor por el barrio.