Cada 11 de junio se celebra en Argentina el Día del Vidriero y en Banfield se encuentra un comercio emblemático que se dedica al rubro hace más de 60 años. La Vidriería Casa Miguel cambió de dueños, pero mantiene intacta la esencia y la tradición que la convirtieron en un negocio histórico y muy querido por los vecinos.
El comercio, situado en Maipú 725, fue fundado hace más de seis décadas por el vidriero Miguel Barrita. Hace aproximadamente 10 años, la vecina banfileña Karina Speziale y su marido Cristian Cristófaro, quien es vidriero autodidacta, compraron el fondo de comercio para continuar con el legado de un negocio muy reconocido por los lomenses.
Un legado que continúa en Banfield
“Esta vidriería le colocó los vidrios al 90 por ciento de los vecinos de Banfield y alrededores”, aseguró Karina. El amplio abanico de trabajos que realiza el comercio puede dar fe de ello: desde la fabricación de aberturas, la colocación de vestidores vidriados, techos de vidrios transitables y mamparas, o los tradicionales cortes de vidrio por encargue, son algunas de las labores que llevó adelante el negocio en la ciudad, incluso en la cancha del Club Atlético Banfield.
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El oficio de vidriero se mantiene vigente a pesar del paso del tiempo.
Según explicó la propia Speziale, todo el trabajo que llevan a cabo es “muy a pulmón” ya que en la vidriería trabaja toda su familia, entre ellos su marido y sus hijos. “Nos da mucha satisfacción poder cambiar el aspecto de una casa o arreglar un problema como la rotura de un vidrio. Cada trabajo que tomamos nos acerca a los clientes y se termina generando una relación de amistad entre ambas partes, es muy lindo”, admitió.
Nos da mucha satisfacción poder cambiar el aspecto de una casa o arreglar un problema como la rotura de un vidrio. Cada trabajo que tomamos nos acerca a los clientes y se termina generando una relación de amistad entre ambas partes, es muy lindo Nos da mucha satisfacción poder cambiar el aspecto de una casa o arreglar un problema como la rotura de un vidrio. Cada trabajo que tomamos nos acerca a los clientes y se termina generando una relación de amistad entre ambas partes, es muy lindo
Al ser consultada sobre la anécdota más importante ocurrida en la vidriería, Karina contó una que la marcó hasta estos días: una persona no vidente se estaba por casar y les mandó a construir una caja de vidrio con cerradura para colocar allí el ramo de flores. “Como ella y varias de las invitadas eran ciegas y otras videntes, decidió no tirar el ramo al aire para que no haya desigualdades. En cambio, le dio a cada amiga una llave y la que abría el cofre se llevaba el ramo de novia. Me pareció fascinante la idea por cómo le encontró la solución a lo que parecía ser un problema”, expresó.
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La caja diseñada en la vidriería de Banfield, especialmente para una novia no vidente.
En pleno 2026, la Vidriería Casa Miguel continúa siendo un símbolo del trabajo familiar y del esfuerzo en Banfield. Con la misma dedicación que caracterizó a su fundador, el comercio sigue acompañando a generaciones de vecinos de Lomas de Zamora y demostrando que, más allá de los cambios de dueños, hay historias y oficios que logran mantenerse vivos con el paso del tiempo.
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Casa Miguel tiene más de seis décadas de historia en la ciudad.