domingo 04 de octubre de 2026
3 de octubre de 2026
Pasión.

Del aula al teatro: una profe de Banfield organiza salidas culturales nocturas

Grace, docente de literatura en el Sáenz y en el San Juan de la Cruz, lleva dos décadas organizando salidas al teatro que inspiraron vocaciones, obras escolares y hasta familias.

Desde hace casi 20 años, el andén 4 de la estación de Banfield se convirtió en el punto de encuentro de varias generaciones de adolescentes que, fuera del horario escolar, se reunían con su profesora para tomar el tren y viajar juntos a ver una obra de teatro.

La propuesta nació durante una dificultad concreta: para llevar a los estudiantes a una función durante el horario escolar había que completar distintos trámites y esperar autorizaciones. "Esto retrasaba mucho todo y hacía que el ánimo de los chicos se diluyera", recordó Graciela Dos Santos en diálogo con La Unión, quien dicta literatura en el Instituto Sáenz, de Lomas de Zamora, y en el San Juan de la Cruz, de Banfield.

La mayor parte de sus alumnos tiene entre 15 y 17 años, y Grace decidió buscar otra alternativa: ir al teatro por las noches, fuera del horario escolar, con autorización de las familias y usando el transporte público. "Ahora que lo pienso, realmente fue algo revolucionario, de alguna manera, si pienso en los chicos y pienso en mí. Una docente esperaba a sus alumnos en el andén 4 de la Estación de Banfield para ir al teatro por la noche y no dentro del horario escolar", expresó y agregó que luego viajaban en combi y que "todos avisaban cuando habían llegado para que yo me quedara tranquila. Jamás hubo un problema".

Grace estudió Letras en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y es docente hace casi 35 años, a lo largo de ese tiempo, llevó a sus alumnos a numerosas obras y convirtió esas salidas en una experiencia que trascendió lo escolar.

La mayor parte de sus alumnos tiene entre 15 y 17 años.

La mayor parte de sus alumnos tiene entre 15 y 17 años.

De Banfield a los teatros de Capital Federal

La dinámica es sencilla, durante diez minutos de la clase, les cuenta qué obra pueden ver, les explica pare del argumento y conversan sobre los días de función y el precio de las entradas. Luego entre todos deciden función y horario para encontrarse en la estación, "muchos aprendieron a viajar en tren y en subte con estas salidas", contó Grace.

"También les pregunto a los de un colegio si les molestaría ir con chicos y chicas del otro colegio. Siempre dicen que no hay problema. ¡Y eso es muy hermoso! Sencillamente es como si un grupo de amigos se encontrara para ir al teatro", explicó la profesora.

Antes de la pandemia, las salidas llegaron a ser semanales, había funciones los sábados, domingos y durante la semana. En algunas ocasiones merendaban antes o después de la función. "Llegamos a llevar viandas pequeñas para repartir a las personas en situación de calle", enfatizó.

"Muchos aprendieron a viajar en tren y en subte con estas salidas", contó Grace.

Cuando una obra de teatro no termina al bajar el telón

Con el paso de los años, algunas obras tuvieron un impacto particular en los alumnos, La Parka y Alicia en Frikiland fueron dos de las que más veces vieron y que luego terminaron representando en la propia escuela, "hace unos años había una productora teatral llamada 'Random creativos'. Todas las obras que produjeron fueron una fiesta para mis alumnos", enfatizó.

"El patio del Sáenz se convirtió en teatro muchas veces, pero con esas dos obras fue una fiesta inolvidable y maravillosa", recordó. También mencionó obras que quedaron en la memoria de distintas generaciones como La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi, Los Albornoz, El cabaret de los hombres perdidos, El paraíso perdido, Asesinato para dos y El loco y la camisa, después de ver esta última, una alumna le propuso me dijo una alumna "¡hagámosla, profe!" y la representaron en la escuela un 28 de diciembre.

Otra salida que quedó especialmente grabada en la memoria de Grace fue cuando consiguió entradas gratuitas para una función de Franciscus, una razón para vivir y pasó por las aulas para invitar a quienes quisieran ir. Como levantaban la mano apenas tres o cuatro alumnos por curso, calculó que serían alrededor de 40. Cuando llegó a la estación de Banfield, eran 142 estudiantes, "esa salida fue increíble, una verdadera fiesta", recordó.

Algunos chicos descubrieron su vocación y hoy son actores y actrices. Otros se dedicaron a la escenografía. Otros siguen siendo yendo al teatro a pesar de haber terminado el colegio, "pero estoy segura de que para todos los que se animaron a ir, esas salidas fueron una experiencia inolvidable", subrayó.

Algunos chicos descubrieron su vocación y hoy son actores, actrices o trabajan en escenografía.

Algunos chicos descubrieron su vocación y hoy son actores, actrices o trabajan en escenografía.

El teatro y una historia vinculada a Malvinas

Entre las experiencias que más marcaron a Grace aparece también Campo Minado, una obra en la que tres veteranos argentinos y tres británicos comparten sus experiencias sobre la Guerra de Malvinas.

"Durante 2018 llevé a muchos chicos, pero en la última temporada del 2022 fui con alumnos a todas las funciones", detalló. La experiencia trascendió el escenario, veteranos de guerra británicos visitaron sus escuelas y también comenzaron a acercarse veteranos argentinos y familiares de caídos, "Malvinas ingresó a mi vida gracias a esta obra", explicó. Incluso viajó a las Islas Malvinas y compartió en sus redes sociales su día a día, y escribió que mientras se encontraba en el avión pensaba en los "cientos de jóvenes hacían el mismo trayecto sentados espalda con espalda con el corazón grande como lo tienen los jóvenes que se comprometen con amor por algo valioso".

Dos alumnos, una salida y una familia

Entre tantas historias surgida de estas experiencias, hay una que recuerda de manera especial. Tomás estudiaba en el Sáenz y Flor en el San Juan de la Cruz, se conocieron durante una de las salidas al teatro, con el tiempo formaron una pareja y hoy varios años después son padres de Aurora, una bebé de cuatro meses.

También hubo otras parejas "intercolegiales" recordó Grace, "Cuando terminaba la clase, se acercaban a preguntarme por ella o por él, para saber si tenían alguna chance. Fui un poco una celestina haciendo que esos vínculos progresaran, pero lo cierto es que en lugar de conocerse en otro lado, se conocieron en el teatro por acceder a la propuesta que les hice. Esas situaciones son muy hermosas para mí porque al no tener hijos, pero sentir que la vida a mi alrededor crece de un modo tan genuino, es como si los hubiera tenido", expresó.

"Grace, ¿te acordás?"

Hoy, cuando se cruza con exalumnos, suele escuchar una frase que se repite: "Grace, ¿te acordás?". Luego aparecen recuerdos de alguna obra, de un viaje o de una situación ocurrida durante aquellas noches de teatro, "en todos quedó guardada la experiencia en un sitio especial de su memoria al que regresan cuando quieren volver a momentos en los que fueron muy felices", concluyó.

Aseguró que no considera que un docente debe enseñar pensando en ser recordado. Sin embargo, reconoció que hay situaciones que le generan una profunda emoción. "Recuerdo a un chico que me escribió apenas llegó a su casa para contarme que había logrado perdonar a su papá luego de haber visto una obra", contó.

"Cuando me dicen que aprendieron a amar a Malvinas gracias a una obra de teatro siento que todo trascendió a la propuesta de invitarlos a ir al teatro porque había algo más que ni ellos ni yo estábamos viendo y qué modificó en algo sus vidas. Ser consciente de la existencia de ese “algo” me maravilla y me aumenta el sentido de lo que significa para mí ser docente", reflexionó.

Hoy, cuando se cruza con exalumnos, suele escuchar una frase que se repite:

Hoy, cuando se cruza con exalumnos, suele escuchar una frase que se repite: "Grace, ¿te acordás?".

El impacto luego de la pandemia

Después de casi dos décadas, las salidas ya no tienen la misma frecuencia que antes, Grace observa que, después de la pandemia, cambiaron los hábitos de muchos adolescentes y que el costo de las entradas y los viajes se convirtió en otro factor.

"Lamentablemente, después de la pandemia, los hábitos en los adolescentes cambiaron totalmente. Hoy muchos prefieren quedarse en su casa conectados al celular en lugar de salir al teatro. Otro dato no menos importante es el auge de las salidas, hay "últimos primeros días" para todo y eso significa gastar dinero y tiempo en otras cosas que están muy lejos de ir al teatro", analizó.

Pero la propuesta continúa, porque para ella el teatro no es solamente sentarse frente a un escenario, es viajar, encontrarse, descubrir una historia, hacerse preguntas y, algunas veces, descubrir algo de uno mismo. "Pese a todo, algunos todavía quieren venir. A veces repiten y son los mismos y otras veces, 'se contagian' y se animan a sumarse. Estamos dentro de un sistema que no valoriza los consumos o inversiones culturales ni dentro de la escuela ni fuera de ella", detalló.

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