"Hay aniversarios que se cuentan en años y hay otros que se cuentan en historias, en personas, en momentos y en todo aquello que fue necesario atravesar para llegar hasta el presente. Por eso, en este cumpleaños número seis queremos resaltar que somos una comunidad que decidió no resignarse", dijo el presidente de la sociedad de fomento, Axel Lozowski.
Sin dudas y por todo el trabajo logrado, la Sociedad de Fomento 824 Sueños de Odisa está atravesada por una historia escrita por los mismos vecinos. "No éramos iguales. Veníamos de distintas historias, teníamos distintas miradas y distintas formas de entender la vida comunitaria, pero había algo que nos unía: las ganas de hacer, de recuperar vínculos y de volver a sentir que el barrio también podía ser un lugar de encuentro", recordó sobre como comenzó a gestarse el espacio que actualmente está más que consolidado y cumplió los seis años de unión el 25 de septiembre.
El objetivo central del Barrio Odisa fue la recuperación de un espacio
Cuando los vecinos decidieron trabajar en conjunto a los primero que apuntaron fue a recuperar un lugar central que era el Salón de Usos Múltiples (SUM) porque había sido durante mucho tiempo un símbolo del barrio, pero atravesaba una situación de profundo abandono. "Era un espacio deteriorado, sin actividad, sin mobiliario y, sobre todo, sin la vida comunitaria que alguna vez había tenido", explicó Lozowski.
Fueron años de trabajo, que comenzaron en ese 2019. Hubo discusiones, esfuerzos, dificultades, aprendizajes y también pérdidas. "Pasó de todo, hasta personas que comenzaron este camino y que por distintas circunstancias dejaron de estar; algunas simplemente tomaron otros rumbos y otras, lamentablemente, ya no están físicamente entre nosotros", comentaron.
Era un espacio deteriorado, sin actividad, sin mobiliario y, sobre todo, sin la vida comunitaria que alguna vez había tenido. Era un espacio deteriorado, sin actividad, sin mobiliario y, sobre todo, sin la vida comunitaria que alguna vez había tenido.
Finalmente, en julio de 2021, después de muchísimo trabajo, el SUM volvió a abrir sus puertas, pero la fundación como sociedad de fomento fue en septiembre. Los que estuvieron en el proceso aseguraron que en ese momento fue mucho más que la recuperación de un edificio, fue el comienzo de una nueva etapa. "A partir de entonces hubo que reconstruir paredes, instalaciones y espacios, pero también reconstruir algo mucho más complejo: la confianza en que encontrarnos con otros vecinos todavía tenía sentido", afirmó el actual responsable del espacio que recibe a diario a todo el barrio y a vecinos de alrededores.
Poco a poco comenzaron a incorporar actividades, talleres, propuestas deportivas y culturales. Volvieron los chicos, las familias, los adultos mayores a encontrarse en un punto común. Llegaron emprendedores, profesores, artistas, instituciones y vecinos con ganas de participar. El salón empezó nuevamente a tener algo que durante mucho tiempo le había faltado: movimiento.
"Pero lo más importante que también empezó a tener fue identidad porque una sociedad de fomento no debería ser solamente un edificio donde se realizan actividades. Tiene que ser una herramienta de la comunidad. Un lugar donde un vecino pueda acercarse, plantear una inquietud, proponer una idea, encontrar una actividad, conocer a otro vecino o simplemente sentirse parte y eso es lo que hemos logrado", recalcó el presidente de la institución.
La creación de 824 Sueños
Hasta el nombre del espacio reconocido en el barrio tiene su propia historia. "Odisa es, originalmente, el Complejo Habitacional 824 Viviendas. De ahí nace el 824. Y Sueños representa aquello que nos impulsó desde el principio: la posibilidad de imaginar un barrio diferente y trabajar para convertir esas ideas en algo concreto", apuntaron desde la sociedad de fomento.
Con el tiempo, el SUM se convirtió en mucho más que la sede de una institución. Se transformó en un punto de encuentro, en un lugar de aprendizaje y participación, en un espacio que intenta funcionar como un pequeño corazón comunitario del barrio.
Allí conviven generaciones que creen que el vínculo entre vecinos puede transformar la realidad cotidiana, pero sostener todo esto en el tiempo no es sencillo. "La mayoría de quienes hacemos 824 Sueños lo hacemos ad honorem. No hay detrás de esto una estructura empresarial ni grandes recursos. Hay personas que entregan horas de su vida porque creen que vale la pena", detallaron.
Por eso, el compromiso es fundamental para mantener el espacio aunque, según comentaron no siempre sale todo bien: "No siempre tenemos las respuestas. No siempre contamos con los recursos que quisiéramos. Pero seguimos".
Y quizás ese sea uno de los mayores aprendizajes de estos seis años: una comunidad no se construye de un día para otro, ni se construye solamente cuando todo funciona bien. Se construye también cuando las cosas cuestan.
Lo que se consiguió en apenas seis años
En estos años consiguieron recuperar infraestructura, incorporar equipamiento, generar actividades y abrir nuevamente las puertas de un lugar que parecía condenado al abandono. Pero, a pesar de todo ello, los que son parte de la sociedad de fomento aseguraron que lo más valorable es haber conseguido que ese espacio vuelva a pertenecerle a la comunidad.
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"Que haya vecinos que lo sientan propio. Que un chico pueda entrar al salón para hacer una actividad. Que un adulto mayor encuentre un espacio para compartir. Que alguien pueda aprender un oficio, practicar un deporte, participar de una feria o simplemente encontrarse con otros, eso es lo que queremos preservar", afirmaron.
Si bien no hicieron ningún festejo en este aniversario, sí aprovecharon para agradecer a quienes estuvieron desde el comienzo, a quienes llegaron después. "A quienes colaboraron una vez y a quienes lo hacen permanentemente, a quienes pusieron dinero, materiales, conocimientos, trabajo o simplemente su tiempo".
Seguir creciendo
Sobre lo que esperan para el futuro anticiparon que van a seguir trabajando para que lo instalado sean cada vez mejor para seguir construyendo el camino que iniciaron hace seis años atrás. "Queremos más encuentros, más actividades, más ferias de emprendedores, más celebraciones, más Días de la Niñez, más Halloweens, más Papá Noel, más talleres, más chicos jugando, más adultos aprendiendo y más vecinos compartiendo", manifestó Lozowski.
Mantener las puertas sigan abiertas para los vecinos con el objetivo que sigan encontrándose es fundamental para los que hacen 824 Sueños. "Hace seis años elegimos ponerle un nombre a un sueño. Hoy ese sueño tiene paredes, tiene actividades, tiene historia y, sobre todo, tiene personas, pero todavía sigue siendo un sueño porque una comunidad nunca está terminada. Siempre puede crecer. Siempre puede mejorar. Siempre puede volver a encontrarse", admitieron.
La Sociedad de Fomento del Barrio Odisa además logró poner bien en alto al lugar donde pertenecen, que todo Lomas conozca que ellos existen, que es un barrio que ayuda a su gente no sólo de forma solidaria, también brindando actividades para todas las edades.
"Mientras haya vecinos dispuestos a hacerlo, 824 Sueños va a seguir siendo eso: un sueño que se construye entre todos", concluyó Lozowski.