viernes 11 de septiembre de 2026
11 de septiembre de 2026
Del aula a la memoria.

Cinco docentes que dejaron una huella imborrable en Lomas: sus historias

Muchas maestras y docentes dedicaron sus vidas a enseñar y permanecen en el recuerdo de sus alumnos, sus familias y sus escuelas. Aquí algunas de ellas.

Las historias de Graciela Siciliano, Nilda Alicia Gioia, Lidia Mordasini, Flora Fasce y Alcira Doro Maddonni son apenas algunas de esas vidas que permiten reconstruir una parte de la historia educativa y cultural del distrito.

Graciela Siciliano, una vida dedicada a enseñar

Graciela Ernestina Siciliano nació en Lomas y vivió prácticamente toda su vida en el distrito. Falleció en 2023, a los 98 años, después de una extensa trayectoria como docente y directora.

Trabajó en la Escuela Nº1 de Lomas y en la Escuela Nº8 de Luis Guillón, y terminó su carrera como directora de una escuela rural de Esteban Echeverría. Su hija Marcela la recordó como una mujer de "gran carisma y paciencia", pero también muy comprometida y exigente con su tarea.

Trabajó en la Escuela Nº1 de Lomas y en la Escuela Nº8 de Luis Guillón.

Trabajó en la Escuela Nº1 de Lomas y en la Escuela Nº8 de Luis Guillón.

Incluso después de jubilarse, a los 50 años, siguió vinculada a una tarea solidaria con vecinos y personas en situación de calle. Su familia contó que Graciela amaba Lomas y que le costó alejarse del lugar donde había construido buena parte de su vida.

Nilda Gioia: cinco décadas frente a los alumnos

Otra de esas historias es la de Nilda Alicia Gioia, quien falleció en mayo de 2026 a los 89 años después de haber dedicado 55 años a la docencia.

Nacida en 1936, pasó buena parte de su infancia y juventud en Temperley y se formó como maestra en la Escuela Normal Antonio Mentruyt. Durante su carrera trabajó en distintas instituciones de la zona, entre ellas la Escuela Nº1 de Lomas de Zamora, donde permaneció durante 25 años. También enseñó en el Westminster y el Lomas High School.

Durante su carrera trabajó en distintas instituciones de la zona, entre ellas la Escuela Nº1 de Lomas de Zamora, donde permaneció durante 25 años. También enseñó en el Westminster y el Lomas High School.

Durante su carrera trabajó en distintas instituciones de la zona, entre ellas la Escuela Nº1 de Lomas de Zamora, donde permaneció durante 25 años. También enseñó en el Westminster y el Lomas High School.

Su familia estima que tuvo cerca de 2.000 alumnos a lo largo de su trayectoria. Pero quizás una de las mejores formas de dimensionar la huella que dejó sea otra: incluso en sus últimos años continuaba recibiendo visitas de antiguos alumnos que iban a verla para mantener ese vínculo construido décadas atrás.

Nilda también escribió durante toda su vida. Algunos de sus cuentos fueron publicados en revistas como Maribel y Para Ti, donde incluso ganó un concurso literario.

Lidia Mordasini y el sueño de fundar una escuela

En 2021, cuando cumplió 100 años, Lidia Celina Mordasini era recordada en una nota del diario La Unión por una vida entera vinculada a la educación. Nacida en Lomas, desde muy joven supo que quería ser maestra. A los 18 años comenzó a ejercer junto con su hermana en San Cayetano y, con el tiempo, concretó uno de sus grandes sueños: participar de la creación de la Escuela Nº48 "República de Colombia", del barrio El Faro.

En 2021, cuando cumplió 100 años, Lidia Celina Mordasini era recordada en una nota del diario La Unión.

En 2021, cuando cumplió 100 años, Lidia Celina Mordasini era recordada en una nota del diario La Unión.

La escuela fue posible gracias a un trabajo comunitario en el que los vecinos aportaron materiales y mano de obra. Mordasini también fue directora de la Escuela Nº6 y, después de jubilarse, continuó vinculada a la educación a través de la Asociación de Docentes Jubilados de Lomas.

Su historia muestra otra dimensión de la docencia: no solamente enseñar dentro de una escuela, sino también construir las condiciones para que esa escuela exista.

Flora Fasce y un árbol como símbolo de amor por una escuela

Hay historias en las que la relación entre una maestra y su escuela llega a un punto difícil de imaginar.

Flora Fasce trabajó durante 25 años en la Escuela Primaria Nº32 de Temperley. Fue maestra desde 1978 y luego se desempeñó como directiva en otra institución de la zona. Trabajó hasta los 75 años y, aun después de jubilarse, no quería alejarse de la escuela que consideraba su lugar más feliz.

Antes de morir, le expresó a su hija Florencia un deseo muy particular: quería descansar cerca de los chicos, en aquella escuela.

Antes de morir, le expresó a su hija Florencia un deseo muy particular: quería descansar cerca de los chicos, en aquella escuela.

Antes de morir, le expresó a su hija Florencia un deseo muy particular: quería descansar cerca de los chicos, en aquella escuela.

Después de su fallecimiento, parte de sus cenizas fueron depositadas al pie de un ficus ubicado en la puerta de la institución. Allí, de alguna manera, Flora siguió formando parte de la vida cotidiana de la escuela.

Su hija también se convirtió en docente y eligió trabajar en la misma institución. Hasta hoy, contó, pasa varias veces al día junto al árbol y toca sus hojas. También continúa encontrando en los pasillos antiguas planillas escritas de puño y letra por su madre.

Alcira Doro Maddonni, entre la escuela y la cultura

La docencia también fue una puerta de entrada a la cultura para Alcira Doro Maddonni, poeta, maestra y gestora cultural de Lomas.

En 2025, el Concejo Deliberante reconoció su trayectoria docente y literaria. Maddonni fue una de las impulsoras de la filial Lomas de la Sociedad Argentina de Escritores y promovió durante años la lectura y la escritura creativa en escuelas primarias y secundarias.

En 2025, el Concejo Deliberante reconoció su trayectoria docente y literaria.

En 2025, el Concejo Deliberante reconoció su trayectoria docente y literaria.

También coordinó los Talleres Literarios del Programa UNITE de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, considerados espacios de formación para nuevos escritores. Su trabajo cultural llegó incluso a dejar una marca en la memoria de Banfield: fue una de las impulsoras de la colocación de una placa sobre la infancia de Julio Cortázar en la localidad, dando inicio a lo que posteriormente se conoció como la "movida Cortázar".

Su historia recuerda que una maestra también puede enseñar fuera del aula: creando espacios de lectura, formando escritores y ayudando a construir la identidad cultural de una comunidad.

Una huella imborrable

Las cinco historias tienen algo en común: ninguna de estas mujeres quedó reducida al recuerdo de una profesión ejercida durante determinados años.

En algunas, la huella aparece en los miles de alumnos que todavía las recuerdan. En otras, permanece en una escuela que ayudaron a construir, en un árbol plantado frente a un colegio, en antiguos papeles escritos a mano o en los espacios culturales que ayudaron a crear.

Son historias diferentes, pero forman parte de una misma memoria: la de las mujeres que hicieron de la educación una forma de construir comunidad en Lomas de Zamora.

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