El clima quedó al rojo vivo tras la agónica victoria de Boca por 1-0 sobre Lanús. Lejos de poner el foco en el rendimiento futbolístico, el presidente Nicolás Russo, desató una fuerte polémica al apuntar con dureza contra el arbitraje, con una frase que ya retumba en los pasillos de la AFA.
El eje de la furia de la dirigencia de Lanús se remonta a una jugada clave del primer tiempo, apenas a los 11 minutos de juego. El juvenil xeneize Leonel Flores disputó una pelota dividida y le propinó un durísimo planchazo a Sasha Marcich cerca de la rodilla. El árbitro principal, Pablo Dóvalo, resolvió la acción mostrándole la tarjeta amarilla. Sin embargo, la gran controversia nació en las cabinas de Ezeiza, donde el VAR, liderado por Germán Delfino, decidió no intervenir ni llamar al juez de campo para revisar una posible tarjeta roja.
Al respecto, la frase de Nicolás Russo desató la polémica: "Yo preferiría que Germán Delfino no nos dirija más", disparó el mandamás Granate. Sin dudas, una declaración que puede significar un antes y un después.
El foco de Nicolás Russo en el VAR y la tecnología
Al finalizar el encuentro, Nicolás Russo apuntó y dejó en claro que su malestar no era con el árbitro de campo, sino con los encargados de la revisión tecnológica. "El arbitraje de Dóvalo fue bueno, él estaba lejos de la acción. Pero esto es una jugada de VAR. No lo llamó y listo", disparó el mandatario, visiblemente molesto por lo que consideró una injusticia que pudo haber cambiado el rumbo del partido.
Lejos de esquivar el bulto, Nicolás Russo se plantó con extrema dureza ante los micrófonos y expuso su malestar sin filtros, volcando su bronca principal hacia la cabina tecnológica. "La jugada está clarita, para mí no es error del árbitro en la cancha, pero el VAR lo tiene que llamar. Es una jugada de expulsión clara, no una jugada dudosa", disparó el presidente granate con evidente indignación, dejando en claro que la revisión debió haber cambiado drásticamente el transcurso del duelo disputado en el Alberto J. Armando.
El malestar dirigencial no se limitó al análisis exclusivo de los noventa minutos, sino que sacó a la luz diferencias de vieja data con los encargados de impartir justicia. Nicolás Russo reveló que ya había manifestado en privado su descontento con el juez designado para la asistencia tecnológica, advirtiendo que su presencia suele dejar saldo negativo para los intereses de su institución. "Cada vez que nos dirige tenemos inconvenientes. Se lo dije a Beligoy hace tiempo y no me dieron pelota, por eso hoy lo digo en público", sentenció el directivo con absoluta franqueza, marcando un quiebre en su relación con el manejo arbitral del fútbol argentino.
La respuesta desde el VAR
La réplica no tardó en llegar. Germán Delfino rompió el silencio para explicar los criterios utilizados durante la polémica jugada. Según el encargado de la tecnología, la acción fue catalogada como una "jugada gris". Delfino argumentó que, tras analizar las repeticiones, consideraron que el impacto no fue de lleno y que se trató de una disputa de "fuerza media", lo que justificó mantener la decisión inicial de Dóvalo de no expulsar al futbolista de Boca.
"Nosotros analizamos la acción en la cabina, nos dio que va de costado el jugador de Boca, ambos con las piernas en el aire, golpea con el taco del botín, no es un golpe pleno, es una fuerza media, el jugador de Lanús se levantó a los 40 segundos sin atención médica, ahí te das cuenta que el golpe no tuvo la fuerza de lo que parece en una sola cámara lenta súper slow que se ve el golpe". De este modo, desde el videoasistente ratificaron que la apreciación de campo de amonestar se mantuvo dentro de los parámetros esperados.
Asimismo, Delfino remarcó que la jugada se debió encuadrar dentro de la subjetividad reglamentaria habitual: "Para nosotros también era una acción temeraria como considero el árbitro en campo. Es totalmente interpretativa". Para cerrar, el responsable del VAR sugirió la divulgación de los materiales internos y pidió comprensión ante situaciones de esta índole al señalar: "Ojalá pongan el audio de nuestro análisis, pueden estar de acuerdo o no, son jugadas grises", mientras aclaraba que se mantuvo al margen del revuelo posterior al confesar: "No vi nada post partido".
Con los ánimos caldeados y una derrota a cuestas, las declaraciones de Nicolás Russo prometen abrir un nuevo capítulo en el debate sobre los criterios del VAR en el fútbol argentino, dejando instalado un fuerte condicionamiento para las próximas designaciones arbitrales del Granate.