Hay amistades que nacen de casualidad y terminan marcando una vida entera. En vísperas del Día del Amigo, la artista plástica de Lomas de Zamora Margarita Bonilla Stremel recuerda con emoción a Margarita Becker, directora de coro y artista plástica, una compañera inseparable con la que compartió proyectos, viajes, exposiciones y una profunda conexión que trascendió el tiempo.
"Cuando me nombran, de algún modo también la nombran a ella", resume Margarita, al hablar de una amistad que comenzó hace más de dos décadas y que continúa presente a pesar de la partida de Becker, ocurrida el 14 de febrero de 2020.
Las dos se conocieron entre la música y el arte. Si bien habían coincidido en distintas oportunidades en el Club Alemán de Temperley y en actividades culturales de la Ciudad de Buenos Aires, el vínculo comenzó a consolidarse cuando Becker quedó fascinada con las obras de Bonilla Stremel durante una muestra artística.
"Me dijo que quería aprender a pintar, pero pasó más de un año hasta que volvimos a encontrarnos. Un día coincidimos en la casa de una amiga y me lo volvió a decir, esta vez con total firmeza: 'Quiero aprender a pintar. ¿Me vas a ayudar?'", recuerda.
Aquella propuesta fue el inicio de una amistad entrañable. "Nos cruzó la música, la pintura y la vida", sintetiza.
Una conexión única
Con el paso de los años construyeron una relación basada en la confianza absoluta. Compartían largas jornadas de trabajo artístico, viajes, exposiciones, salidas a cafés y proyectos culturales.
"Habíamos llegado a un entendimiento único. Nunca tuvimos un cruce de palabras ni una discusión. Con una mirada o con el tono de voz sabíamos perfectamente qué pensaba la otra. Si algo no gustaba o alguien decía algo fuera de lugar, alcanzaba con mirarnos", cuenta.
Esa complicidad fue creciendo hasta convertirse en una de las relaciones más importantes de su vida.
"Nunca tuve una amistad tan desinteresada como la que tuve con ella", asegura.
Si hoy tuviera que dedicarle una obra en este Día del Amigo, Margarita no duda ni un instante sobre el nombre que llevaría: "Viaje eterno hacia la música".
El vacío y la presencia
La muerte de Becker dejó una huella profunda. Sin embargo, su amiga sostiene que la ausencia física nunca logró borrar todo lo compartido.
"Las dos somos Margarita. Ella partió a otro plano, pero sigue estando presente todos los días. Muchas veces hablamos de ella, pensamos qué haría ante determinada situación o cómo resolvería algún problema. La nombramos mucho", expresa.
Durante la enfermedad de Becker, Bonilla Stremel la acompañó diariamente junto a su hijo y a su hermana. Desde entonces, conserva intactos los recuerdos de una amistad que atravesó décadas.
"Su ausencia dejó un enorme vacío físico, pero también una presencia permanente en mi memoria y en mi corazón", afirma.
El arte después de la partida
La relación entre ambas también estaba profundamente ligada a la creación artística. Aunque cada una desarrollaba su propia obra, los proyectos nacían del intercambio constante.
"Compartíamos ideas, dudas, sueños y decisiones. Cuando Margarita ya no estuvo, mi proceso artístico cambió profundamente. La soledad fue muy difícil y la pandemia hizo aún más grande ese vacío", recuerda.
La artista reconoce que le llevó varios años volver a encontrar el equilibrio para crear. Extrañaba tener a quién mostrarle una obra, consultar una idea o planificar una exposición.
Con el paso de los años construyeron una relación basada en la confianza absoluta.
Con el tiempo logró reencontrarse con su trabajo, aunque la presencia de su amiga sigue apareciendo en fotografías, recuerdos y anécdotas.
"Fue una persona maravillosa, llena de luz, a quien aprendí a querer profundamente desde aquel día en que me dijo: 'Quiero aprender a pintar. ¿Me ayudas?'", señala emocionada.
Un homenaje para siempre
Si hoy tuviera que dedicarle una obra en este Día del Amigo, Margarita no duda ni un instante sobre el nombre que llevaría: "Viaje eterno hacia la música".
Un título que resume una historia de amistad atravesada por el arte, la sensibilidad y el afecto. Una historia de dos Margaritas que, para quienes las conocieron, siguen estando juntas.