domingo 30 de agosto de 2026
30 de agosto de 2026
Pasión por los trenes.

Vive en Temperley y es la única mujer que arregla máquinas a vapor en el Ferroclub de Escalada

Gabriela Conti guarda un legado familiar a fuego: es la cuarta generación familiar que se dedica al oficio. Desde Temperley contó cómo es arreglar las máquinas a vapor.

Con un pasado ferroviario que la marcó desde muy chica, Gabriela Conti (29) contó que ella no jugaba con trenes, vivía con ellos. Es de Azul, pero llegó a Temperley para continuar su lineamiento femenino ferroviario ya que pertenece a la cuarta generación familiar que se dedica al oficio. Su bisabuelo, su abuelo y su papá fueron ferroviarios.

"El andén de la estación era el patio de mi casa por muchos años así que ha sido imposible no sentir pasión por los trenes", contó Gabi que actualmente trabaja en un organismo técnico descentralizado que se dedica a hacer recomendaciones operativas en base a los descarrilos y accidentes ferroviarios y los sábados va al Ferroclub de Escalada, en Lanús, para arreglar las locomotoras a vapor, una labor que la apasiona.

Es la única mujer en lineamiento femenino ferroviario de su familia y también trabaja ad honoren en el Ferroclub de Escalada en un grupo donde son todos hombres: "El año pasado cuando me estoy mudando a la Provincia de Buenos Aires, ya que me dieron el pase de la de Córdoba a la zona Sur, por ende cuando se dio esta oportunidad de asociarme en el Ferroclub de Escalada fue en diciembre de 2025 que arranqué como aprendiz y hoy soy mecánica, foguista y maquinista de las locomotoras a vapor que hay allí".

De Temperley a Escalada para cumplir con una de sus pasiones

Desde que arribó a Temperley decidió ser parte de un grupo de unas 9 personas que se dedican a limpiar, a poner a punto a las reliquias de las máquinas a vapor y cada sábado se encuentra entre herramientas, grasa, pero sobre todo mucha pasión para ayuda a mantener viva una locomotora que forma parte de la memoria de varias generaciones.

"Realmente siento mucha felicidad y orgullo por el equipo que decidió darme la posibilidad de ser parte de los hermosos proyectos donde estamos que uno es la Orenstein & Koppel y otra es la 3341 (las máquinas en las que trabajamos). Desde el minuto uno, todo el equipo me brindó conocimiento, amor por el vapor y sobre todo confianza en que podía restaurar lo que sea", expresó sobre su llegada al Ferroclub de Escalada.

Sobre si es difícil trabajar en un ambiente comendado por hombre, Gabi enseguida minimizó la cuestión de género y aseguró: "Me adoptaron como una más y en ningún momento me miraron raro ni mucho menos, al contrario, diría que hasta estaban felices de que una mujer también sea parte".

Y recalcó: "Me gusta todo, desde que veo a mi equipo y compartimos una charla, hasta que ponemos manos a la obra en las Locomotoras es una sensación inexplicable, además todos sabemos hacer todo, no hay un jefe ni referente, y desde engrasar una tuerca hasta estar sopleteando algo o manejar la Locomotora, es una pasión única".

Poder ser parte de la historia de esas máquinas que guardan tantos recorridos es lo que más resalta Gabi a la hora de pensar que muchas veces cuesta determinar la forma de arreglarlas. "Creo que lo más difícil es buscar una solución a una reparación porque si bien las 'Locomotoras son Damas viejas', a veces buscar un repuesto es complicado de conseguir, así que las complicaciones aparecen en resolver, pero tampoco es imposible. Sobre todo que hay toda una ingeniera mecánica detrás y que hay que conocer muy bien, pero nada nos baja los brazos", señaló la joven que además agregó que siempre trabajó en el tren Roca.

Una generación y un legado que la marcó para siempre

Gabi desde muy chica tiene una vida de nómada ya que ha vivido en varios lugares hasta llegar adonde reside actualmente en Temperley y como ella misma contó y que no podía ser de otra manera, "vive cerca de la estación de tren".

Si bien es nacida en Azul, también se instaló en Olavarría, de allí se fue a Bragado, luego volvió a Azul por temas familiares y justo cuando quería retomar sus estudios para recibirse de técnica Superior en Higiene y Seguridad surgió la posibilidad de trabajar en la Provincia de Córdoba como investigadora ferroviaria. "No podía decir que no porque allí también estaba esta cercanía a lo que tanto amo y hasta el día de hoy me dedico", afirmó.

Gabi en los brazos de su papá junto a sus hermanos. Ella es la cuarta generación dedicada a la labor ferroviaria.

Gabi en los brazos de su papá junto a sus hermanos. Ella es la cuarta generación dedicada a la labor ferroviaria.

Ya en la zona Sur de la Provincia de Buenos Aires recordó que "todo se dio al llegar a esta lugar". "Llegar a escalada por mi pase a la provincia y enseguida recordé al club que lo visitaba y siempre me encantó, como los demás ferroclubes existentes. Así que también me anoté allí siempre con el objetivo de seguir buscando lo que me mueve, lo que amo y lo que disfruto día a día", rememoró.

Feliz de hacer lo que le gusta y lo que más conoce desde que nació gracias a sus antepasados es a lo que apunta Gabi. "Sigo aprendiendo y respetando ese legado familiar que está conmigo. Actualmente no tengo hijos, pero tengo una gatita llamada Eclisa (que su nombre es ferroviario), si en algún momento tengo la posibilidad de ser madre, si obviamente me gustaría que siga con este lineamiento tan aferrado a los trenes", aseguró.

La locomotora más vigente que nunca

El trabajo que se hace en el Ferroclub de Escalada requiere de mucha dedicación para preservar parte de la historia del ferrocarril que son esas enormes máquinas a vapor.

Sobre ellas, Gabi expresó; "Para mi lo más importante de mantener viva una locomotora y de dedicarle su preservación es la historia que cuentan, las generaciones que nunca vieron un tren y alegrar a quienes tuvieron una historia con esas locomotoras o coches también. Realmente es devolver un amor y vida a una gigante de hierro".

Feliz de reparar a las

Feliz de reparar a las "damas de hierro" en Remedios de Escalada.

Sobre su pasión y labor actual manifestó: "Siempre voy a responder que vale la pena preservar estas máquinas, sobre todo cuando uno pone mucho amor y empeño en su trabajo para el día de mañana escuchar latir su corazón o al menos en mi caso, me siento feliz y orgullosa de hacer una tarea de la cual mi bisabuelo y abuelo conocieron".

Por su historia, por sus antepasados y por tantas generaciones que hicieron grande al ferrocarril argentino es que Gabi se compromete sin recibir nada a cambio o como ella misma expresa recibe conocimientos, aprendizajes constantes y lo vive con pasión cada finde. "Lo más lindo es observar esas sonrisas de quienes nos vistan en el Ferroclub de Escalada", concluyó.

Mirá el video contando su historia en redes:

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