lunes 09 de marzo de 2026
Día de la Mujer.

Monoparentalidad: cómo vive una madre soltera de Lomas de Zamora en Madrid

Nadia Barberon es madre soltera y pese a vivir en un país considerado central o del primer mundo, analiza las dificultades transversales a esa situación.

“Se nos exige mucho todo el tiempo: ser madres, producir, trabajar, socializar, atender nuestras necesidades y las del bebé… todo al mismo tiempo. Antes pensaba que podía retomar mi vida rápidamente, pero la realidad es que nada vuelve a ser igual. Ya no sos la misma persona, y tu vida tampoco es la misma”, sintetiza como reflexión en un nuevo 8M, que en los últimos años dejó de ser meramente el Día de la Mujer para erigirse jornada de reflexión y lucha contra todo tipo de violencias hacia las mujeres.

Ser madre soltera en el primer mundo

En estas mismas páginas, antes de concebir a su hermoso bebé, Gael, Nadia promovía la toma de conciencia sobre las diversas formas en las que gestamos: el parto respetado, natural y humanizado frente al formato establecido que impone la medicalización y procedimientos invasivos.

Ahora, siendo madre soltera y pese a vivir en un país considerado de primer mundo, analiza las dificultades transversales a esa situación.

“Al principio no entendía lo que mis amigas decían que ‘no tenés tiempo ni de ir al baño’ y pensé que exageraban… y es increíblemente real. Cuando nace tu hijo entrás en un túnel sin tiempo; todo se detiene y solo existe el presente. Eso es asfixiante y hermoso a la vez”.

“Como sociedad, no sabemos habitar el presente, y mucho menos la ‘no productividad’. Paradójicamente, al ser madre, estás produciendo lo más importante: un ser humano”, sintetiza dimensionando la tarea del cuidado, una de las mayores desigualdades que viven las mujeres.

¿Qué pasa cuando el padre desaparece?

Mi caso es particular. Soy migrante, no tengo familia cerca y el padre biológico de mi hijo decidió no asumir su responsabilidad. Eso hace todo más complejo, sumado a que mi trabajo no era estable. Fue duro, con muchas situaciones límite que, aunque difíciles, también me hicieron crecer y sentir orgullo”.

“Lo primero que pienso es: qué loco… ¿por qué él no pudo? Me hubiera encantado que esto sucediera con un hombre consecuente, alguien que asumiera su responsabilidad. Entiendo que la realidad es compleja y que cada persona carga sus propias mochilas. Pero la madurez implica hacerse cargo, incluso de aquello que uno no elige”.

Nadia Barberon.
“Todavía hoy muchos hombres culpan a las mujeres por no interrumpir un embarazo y, desde ahí, se sienten con derecho a no estar".

“Todavía hoy muchos hombres culpan a las mujeres por no interrumpir un embarazo y, desde ahí, se sienten con derecho a no estar".

¿El aborto puede ser utilizado como una estrategia de manipulación masculina?

“Todavía hoy muchos hombres culpan a las mujeres por no interrumpir un embarazo y, desde ahí, se sienten con derecho a no estar. Y eso ya no es solo un conflicto entre adultos: cuando hay una vida en juego, la responsabilidad no es opcional”

“Hoy es extremadamente difícil encontrar personas realmente consecuentes, que hagan lo que dicen y no se escondan detrás de palabras o grandes discursos. He escuchado mucha ‘filosofía’, mensajes grandilocuentes, espiritualidad… pero cuando hay que estar, no están. Así de simple. Así de incómodo.

¿Cómo se vive la monoparentalidad en España?

España es bastante amigable. Tengo muchísimas amigas que son madres por elección y está muy naturalizado. Lo que ayuda realmente son las guarderías estatales, que no solo son gratuitas sino de excelente calidad. Sí hay algunas ayudas económicas aisladas, pero no son muchas. Para mí, como migrante, no contar con familia cercana lo hace más desafiante, pero esas estructuras públicas marcan la diferencia”.

¿Qué implica la maternidad en la posmodernidad?

Se nos exige mucho todo el tiempo: ser madres, producir, trabajar, socializar, atender nuestras necesidades y las del bebé… todo al mismo tiempo. Antes pensaba que podía retomar mi vida rápidamente, pero la realidad es que nada vuelve a ser igual. Ya no eres la misma persona, y tu vida tampoco es la misma.

“La idea es que hagamos todo, estamos divinas depiladas y no nos quejemos, que naturalicemos hacer todo y ser sacrificadas como normal, no como excepción. Naturalizar que trabajemos, maternemos, nos ocupemos de la casa y la comida y además tengamos una sonrisa no, mientras en general (no todos) pero pasa mucho los hombres trabajan y muy poco se ocupan de la casa e hijos y si lo hacen (que es lo normal) ellos sí son ‘super papis’.

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