Hay derrotas que duelen, pero no alcanzan para borrar todo lo que se construyó. La final del Mundial 2026, con la caída de la Selección Argentina por 1 a 0 ante España, dejó tristeza en millones de hinchas. Sin embargo, también volvió a demostrar que este equipo logró algo que trasciende los resultados: unir a Lomas de Zamora y un país detrás de una misma ilusión.
Durante todo el torneo, más allá de las diferencias políticas, sociales o futboleras, los argentinos encontraron una causa común. El sueño de la cuarta estrella hizo que las banderas celestes y blancas volvieran a aparecer en balcones, autos y calles. Y Lomas de Zamora fue un reflejo de ese sentimiento.
La emoción en Lomas tras ganarle a Inglaterra
Cada clasificación despertó un nuevo festejo. La victoria en la semifinal frente a Inglaterra, quizás la más emotiva desde la consagración en Qatar, desató una celebración inolvidable. Miles de vecinos salieron con camisetas, gorros, cornetas y todo el cotillón albiceleste para compartir una alegría colectiva que parecía no tener fin. Como ocurrió en otros grandes capítulos de la historia del fútbol argentino (el Mundial de 1978, México 1986 y Qatar 2022) la Plaza Grigera volvió a convertirse en el corazón de los festejos.
Esta vez, con una convocatoria tan grande que muchos también eligieron reunirse en Las Lomitas o en el centro comercial de Banfield, sobre Alsina y Maipú. En distintos barrios del distrito, la pasión también encontró su lugar. La final dejó un silencio inicial, lógico por el golpe deportivo. Pero duró poco. Apenas terminó el partido, cientos de vecinos comenzaron a acercarse nuevamente a la Plaza Grigera.
Familias enteras, grupos de amigos y, sobre todo, muchos jóvenes decidieron salir para agradecerle a un plantel que volvió a llevar a la Argentina hasta el último partido del campeonato. Hubo cánticos, banderas, fuegos artificiales, espuma y hasta el tradicional camión que suele aparecer en cada celebración futbolera. El tránsito sobre Hipólito Yrigoyen debió interrumpirse por la cantidad de gente que ocupó la zona.
Orgullosos de esta Selección Argentina
Era un reconocimiento a un grupo que, una vez más, hizo sentir orgulloso a todo un país. Las lágrimas de Lionel Messi y la emoción de Lionel Scaloni recorrieron el mundo. También aquí se sintieron como propias. Porque las lágrimas también forman parte de los campeones. No hay nada para reprocharles a quienes dejaron todo en la cancha y volvieron a representar a la Argentina con humildad, compromiso y grandeza.
Las finales pueden ganarse o perderse. Lo que permanece es el camino recorrido, la ilusión compartida y el orgullo de haber acompañado a una Selección que volvió a emocionar a millones. Y en Lomas de Zamora, esa historia también quedó escrita en sus calles.