En todas las ciudades existen comercios que, con el inevitable paso del tiempo, se vuelven parte del paisaje cotidiano. No sólo venden productos: también acumulan recuerdos, anécdotas y un vínculo especial con los vecinos. Uno de ellos es Café Dalí.
Desde el comienzo se convirtió en un punto de encuentro para los lomenses. El asesinato de Sergio Schiavini en el lugar fue un golpe del que costó recuperarse.
En todas las ciudades existen comercios que, con el inevitable paso del tiempo, se vuelven parte del paisaje cotidiano. No sólo venden productos: también acumulan recuerdos, anécdotas y un vínculo especial con los vecinos. Uno de ellos es Café Dalí.
Lomas de Zamora tiene varios de esos lugares que sobrevivieron décadas y dejaron su marca en la cultura local. Uno de los casos más recientes es el de la pizzería Las Carabelas. A fines de 2022 volvió a abrir sus puertas tras tres años de persianas bajas y hoy sigue firme en la esquina de Boedo y Acevedo.
Para muchos lomenses, su muzzarella al molde sigue siendo una referencia obligada. Pero basta con caminar apenas tres cuadras -hasta el cruce de Sáenz y Pellegrini- para encontrar otra historia similar. Allí funciona desde hace décadas un bar muy querido por los vecinos del centro lomense que también estuvo al borde de desaparecer: el Café Dalí.
El restobar abrió en 1980 y tomó su nombre del célebre artista español Salvador Dalí. Desde el comienzo se convirtió en un punto de encuentro para los lomenses. Con el tiempo, sin embargo, su nombre quedó inevitablemente ligado a un episodio policial que conmocionó a la ciudad: el asesinato de Sergio Schiavini.
El 29 de mayo de 1991, el joven poeta quedó atrapado en un tiroteo entre policías y delincuentes dentro de la confitería. Los ladrones lo utilizaron como escudo humano durante el enfrentamiento y Schiavini terminó muriendo en medio de la balacera. Todos los asaltantes involucrados en el hecho fueron finalmente condenados a prisión.
No todo en la historia del Dalí está atravesado por recuerdos tristes. Durante la etapa más dura de la pandemia, el local tuvo un gesto solidario con quienes estaban en la primera línea contra el virus. El bar ofreció café gratuito al personal de salud y de seguridad como forma de agradecimiento.
También invitó almuerzos a quienes donaban plasma y organizó una iniciativa en la que cambiaban cafés o cervezas por juguetes en buen estado para entregarlos a chicos de familias carenciadas en Navidad y Reyes.
A comienzos de 2022 llegó una noticia que entristeció a muchos vecinos: después de 42 años de actividad, Dalí anunciaba su cierre “definitivo” por dificultades económicas, en un contexto en el que varios comercios migraban hacia la zona de Las Lomitas.
La administración que había asumido durante la pandemia explicó que era cada vez más difícil sostener un servicio que abarcaba desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. Su apuesta para revertir la situación eran las “cenas show”, pero en ese momento no estaban permitidas.
Pero ocurrió algo inesperado: tras recibir el respaldo de los vecinos, las autoridades municipales autorizaron la realización de espectáculos. Así, el Café Dalí pudo seguir funcionando en la esquina de siempre, ahora con música en vivo y noches de karaoke. ¡Hasta la semana que viene, amigos!