Bajo una intensa lluvia y con las mochilas cargadas de fe, promesas e intenciones, vecinos de Turdera emprendieron este sábado el camino hacia la Basílica de Luján, en el marco de la 52° Peregrinación Juvenil. Desde la Parroquia Conversión de San Pablo, partieron para sumarse desde Morón, en una jornada marcada por el deseo de pedir y agradecer.
Desde Turdera, la parroquia ubicada en Suipacha 110 dispuso tres micros a través de la organización de la SEJU Solidaria y un bono contribución, partieron alrededor de las 9 para trasladar a los peregrinos hasta Morón. Desde allí, comenzó la caminata hacia Luján, con paradas previstas en La Reja, General Rodríguez y Luján, para algunos, la peregrinación es una tradición que se repite año tras año; para otros, es la primera vez y representa una experiencia cargada de expectativa. Es la primera edición que la diócesis de Lomas de Zamora recibirá la imagen peregrina.
"Voy hace un montón de años por promesa. Mi vieja ya no la tengo. Siempre prometí que, en tanto pueda ir caminando, voy a cumplir", contó Lucas, vecino de Llavallol a La Unión, su historia también está ligada a Turdera: su tío, Jorge Acosta, fue párroco de la parroquia. En cada peregrinación, además, lleva consigo las intenciones de quienes acompaña en su profesión. "Soy médico, siempre pido por mis pacientes", relató.
Desde Turdera, la parroquia ubicada en Suipacha 110 dispuso tres micros.
La primera vez, entre emoción y expectativa
Para Susana, vecina de Turdera, esta es su primera peregrinación. Antes de comenzar, resumió el desafío con una frase: “Hay que vivir la experiencia. Tengo que llegar”. Su expectativa está atravesada por una experiencia religiosa que ya tuvo en el Vaticano, “me arrodillé y lloré. No sé lo que puede ser acá. Hay mucha emoción, mucha energía de la gente”, contó, estaba junto a Fernanda y Gisel, de Adrogué, que también participan por primera vez. Su objetivo es claro: “pedir y agradecer”.
La misma intención llevó a Federico, de Temperley, y Natalia, de Turdera, a emprender juntos el recorrido, “cuando tenía ganas de ir era chiquito y esta vez tuve la oportunidad de ir con ella y decidimos hacerlo. Vamos a pedir y a agradecer”, contó Federico. Natalia, por su parte, reconoció los nervios y la emoción de llegar por primera vez a la Basílica, “en lo personal siento demasiada emoción, muchos nervios. Al ser la primera vez también están las ganas y las ansias de llegar y poder pedir y ver qué es lo que va a suceder”, expresó.
Una promesa que nació en un momento difícil
María Laura ya conoce el camino, esta será su octava peregrinación, comenzó en 2017, tuvo que interrumpir la tradición durante 2020 y 2021 por la pandemia y luego volvió a caminar hacia Luján. Su historia con la peregrinación comenzó por una situación familiar que la llevó a pedir por la salud de su padre: “Creo muchísimo, soy re católica. En su momento fue por salud, por mi papá. Eso me llevó, la desesperación”, recordó.
Su padre permaneció seis meses en coma y atravesó 19 operaciones, durante ese tiempo, María Laura le pedía a la Virgen que lo ayudara a salir adelante, “después de todo eso mi papá salió con vida. Me lo traje del Hospital Udaondo. Fue un milagro”, relató; su padre era ateo, pero después de recuperarse ella decidió llevarlo a la Basílica para agradecer: “Lo primero que hice cuando salió, cuando lo repuse un poco, fue llevarlo a la Basílica para agradecer. Y desde ahí no me paró más nadie”, contó.
Desde entonces, cada llegada a Luján tiene para ella un ritual: “Lo primero que hago cuando llego es entrar a la iglesia. Me quedo sentada con todas mis intenciones, contemplo un ratito. Yo lo disfruto. Voy sola”.
Para algunos, la peregrinación es una tradición que se repite año tras año; para otros, es la primera vez.
Caminar a Luján para agradecer
Natasha participa por sexta vez, aunque esta será la primera en la que estará acompañada. A su lado va Lila, su hija de apenas un año y dos meses, “salimos de General Rodríguez a nuestro tiempo, pero con mucha fe, mucha fe y con mucha carga y a agradecer. Ella es uno de los motivos”, detalló.
La emoción ya estaba presente antes de llegar a Luján, "la emoción ya la tengo a flor de piel. Llegar y llorar un buen rato, ver a la Virgen, agradecer”, expresó. El último año fue especialmente difícil para Natasha, atravesó una operación a corazón abierto y pasó tres veces por terapia intensiva, incluso durante su embarazo, por eso, esta peregrinación tiene para ella un significado especial: “Es 100% agradecer. El año pasado fue muy difícil para mí y para ella. Tuve una operación a corazón abierto, estuve en terapia intensiva tres veces, hasta embarazada de ella. Es 100% agradecer porque la Virgen nos acompañó en todo el trayecto del año y estamos las dos con salud. Lo prometí y ahora lo voy a cumplir”.
Nancy, en tanto, participa por primera vez, la motivó la experiencia y las ganas de acercarse a María: “Me motivó la experiencia, ir a ver a María, agradecer y mucha fe”, contó; va sola y sabe que probablemente la emoción la acompañará hasta el final. “Seguro voy a llegar llorando. Agradecer el día, la caminata, la vida, la familia, agradecer el día a día”, expresó.
Mientras los peregrinos avanzan bajo la lluvia, cada uno lleva consigo una historia diferente, algunos cumplen promesas; otros agradecen por la salud, por la familia o por haber atravesado momentos difíciles. También están quienes llegan por primera vez, movidos por la curiosidad, la fe o las ganas de vivir una experiencia que, para muchos, se vuelve una tradición. La 52° Peregrinación Juvenil a Luján continuará durante la jornada y tendrá su momento central este domingo a las 7, con la misa frente a la Basílica, presidida por monseñor Jorge García Cuerva.
“Me motivó la experiencia, ir a ver a María, agradecer y mucha fe”, contó Nancy.