Un 21 de noviembre de 1991, la institución reabría sus puertas en medio de una delicada situación económica y judicial que condujo al Gasolero al borde de la desaparición. Muy cerca estuvo la puesta en remate del estadio, pero la organización de los hinchas y socios, que pusieron a disposición sus bienes, ahorros e incluso hipotecas de viviendas, logró superar esa crisis.
"La reapertura fue el primer paso de una pelea ardua llevada adelante por los socios y las socias pero en especial al intenso trabajo de la comisión de apoyo y a las 5 familias que pusieron su propiedad como aval en la justicia hasta llegar a la vuelta al fútbol el 24 de julio de 1993 y el levantamiento definitivo de la quiebra en mayo de 2001", destacaron desde el club al rememorar aquel momento épico.
Los hinchas de Temperley no podrán viajar a Salta ante Gimnasia y Tiro.
La hinchada de Temperley es una de las más grandes del sur del conurbano.
Muy cerca estuvo la puesta en remate del estadio, pero la organización de los hinchas y socios, que pusieron a disposición sus bienes, ahorros e incluso hipotecas de viviendas, logró superar esa crisis. Muy cerca estuvo la puesta en remate del estadio, pero la organización de los hinchas y socios, que pusieron a disposición sus bienes, ahorros e incluso hipotecas de viviendas, logró superar esa crisis.
UNA HINCHA DE TEMPERLEY SIN IGUAL
Edith Pecorelli junto a su familia fue una de las personas que pusieron su casa como garantía para salvar a Temperley de la desaparición. Si bien el club estuvo cerrado durante 6 meses, el esfuerzo de todos los hinchas celestes fue clave para volver a vivir.
Peccorelli.
Edit Peccorelli, una de las hinchas que hipotecó su casa. Una tribuna lleva su nombre.
"No sólo yo puse la casa en garantía sino que también cuatro personas más. Yo estaba segura que la gente no nos iba a abandonar. Tuvimos el club cerrado desde julio hasta noviembre del 91, sin fútbol, estuvimos seis meses luchando para detener el remate, fueron cruciales esos momentos. Teníamos sobre nosotros la espada de Damocles que nos remataban o no. Incluso ya habían puesto publicidad con nuestros bienes que iban a ser objeto de remate. Estábamos obsesionados con lo que correspondía que era el levantamiento de la quiebra. En julio del 93 volvimos a jugar y yo no miraba el partido, solo miraba a la gente y cada sonrisa era un pago que recibía por el esfuerzo. Es un tema agridulce, pasamos muchas buenas y muchas malas. Tuvimos muchas satisfacciones como líderes de este grupo de trabajo", describió Pecorelli, quien luego fue presidenta de Temperley en 1995.